miércoles, 19 de marzo de 2014

HISTORIA DE LA SEMANA SANTA CARTAMEÑA.


         A principios del siglo XVIII podemos documentar ya la existencia de la tradición procesional en Cártama, cuando don Pedro Navarro Altamirano, después de hacer sus estudios de Gramática y Filosofía, se estableció hacia 1730 en esta villa, donde sus antepasados tenían privilegios de nobles.
         A poco de llegar y como beneficiado de la Iglesia parroquial, estableció la devoción del Viacrucis desde el templo de San Pedro a la cercana Ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz, que por entonces se hacía a diario.
         De esta época datan las hornacinas que marcan las estaciones del viacrucis, la mayoría de las cuales han desaparecido hoy.  Los devotos hacían el camino marcado por las estaciones penitenciarias, parando en cada una de ellas para rezar una oración.
 
Hornacina de la fachada Norte de la Iglesia.    
         Desde entonces se ha mantenido la tradición siendo un referente social similar al de la Virgen de los Remedios; tanto, que en 1888 coincidiendo la procesión de El Paso en Viernes Santo, con el nombramiento de una nueva corporación municipal, los alcaldes saliente y entrante comenzaron a discutir por ver quién tenía derecho a presidir el acto y acabaron a palos en mitad de la calle. Una muestra del interés social que despertaba este evento. Sin embargo, la época que mejor documentada tenemos son las primeras décadas del siglo XX; quizás por la laguna documental que existe sobre los años anteriores, pero también podría deberse a que estas décadas fueron de auge cofrade y profunda devoción.


         Imágenes posesionadas:
         Nuestro Padre Jesús de la Humildad. (Los Verdes)
         Talla del siglo XVIII de la que se ignora el autor, pero dada la similitud a la de El Rico, que se encuentra en la parroquia de Santiago de Málaga, expertos han considerado que es obra del mismo autor.
         Su día de procesión era el viernes santo, aunque también se le hacía un  triduo en enero y otro en cuaresma.
         Los devotos alumbraban con velas el paso de esta imagen y se tiraba fuegos artificiales y cohetes. Fue su Mayordomo, don Manuel Pérez López era 1924, apodado “paja larga”. Era tradición que el día anterior, después de celebrada la “Novena”, el hermano mayor obsequiase con una “buñolada” a otros hermanos y amigos.


         El Paso. 
         Acto con el que se rememora la pasión de Cristo. Tenemos noticias de que en 1925 se celebraba después de la procesión, sobre un tablado montado ante la fachada de la Iglesia.
         La Hermandad llegó a tener 150 hermanos, de los que hemos conocido a los siguientes:
         don Manuel Berlanga Baquero, ex capellán castrense (1925-1927);
         don José Berlanga, que en 1929 consta que donó unos cordones de oro al Cristo (1929)
         don José Miranda (1925);
         don Francisco Roldán Sola (1925);
         don Manuel Pérez López, como Presidente de la Cofradía (1925-1929).
         doña Dolores Plaza de Pérez, que en 1929 donó un estandarte con anagrama bordado en oro y en el cetro el rostro del señor pintado por don José Briales (1929).

         Los pasos trascurrían de la siguiente forma:
         Jueves Santo: los oficios comienzan a las cuatro de la tarde con el paso de Abrahán, la Samaritana, la Magdalena, la Cena, Lavatorio, oración del Huerto, prisión de Jesús y acabando el acto con la procesión de Jesús de la Humildad.
         Viernes Santo: oficios religiosos a las nueve y a las doce, continuación del Paso, conducción de Jesús a los Tribunales, concluyendo la procesión en la calle de la Amargura (Viento).

         Tradicionalmente era el día 29 de junio el que se celebraban los festejos en honor de Jesús de la Humildad, con los correspondientes festejos, que se desarrollaban de la siguiente forma:
         Desde temprano la banda de música recorre las calles interpretando lo mejor de su repertorio.
         A las diez y media función religiosa con sermón a cargo de una destacada personalidad religiosa.
         Entre las siete de la tarde y las diez de la noche trascurre procesión por la calle del Viento, entonces conocida como calle de la Amargura, acompañado de la Virgen de los Dolores; a la que concurren todos sus hermanos llevando túnicas y cirios encendidos y unos doscientos penitentes. Para el paso de la imagen se levantaban arcos con ramas de álamos, palmeras y flores en la plaza.
         Acaba el acto con el descendimiento de la cruz y entierro de Cristo.
         Por la noche se celebraba una verbena animada por la banda de música, con bailes y tirada de fuegos artificiales, al igual que en la noche del anterior día 28. Ambas noches los Hermanos se encargaban de velar la imagen, por turnos.

         Nos consta que en junio de 1927 donó don José Briales a esta imagen una cinta de moaré pintada por él, con bellas flores y telas.


         Nuestro Padre Jesús Nazareno. (Los Moraos)
         En la descripción que ofrece la prensa en 1929 se detalla que sale el patrono en procesión el 28 de marzo sobre la nueve de la noche, acompañado de la Virgen de la Esperanza. El acompañamiento procesional estaba formado por unos 230 cofrades, vistiendo túnica morada y portando cirios encendidos; 80 con túnicas blancas con cíngulos rojos; cuatro maceros; banda de música de Alhaurin de la Torre y otra de cornetas y tambores y los mayordomos de las imágenes hasta en número de cuatro, vistiendo túnicas blancas con capas moradas, cíngulos de oro y bastones de plata.
                                                 


         La Hermandad llegó a tener 230 hermanos en 1929, de los que hemos conocido a los siguientes:
         don Juan Mora, miembro de la Junta directiva de la Hermandad.
         don Eduardo Bedoya Vargas, miembro de la Junta directiva de la Hermandad.
         don Antonio Espinosa, miembro de la Junta directiva de la Hermandad.
         don Juan Faura, miembro de la Junta directiva de la Hermandad.
         don José Prieto Negrete, miembro de la Junta directiva de la Hermandad.
         don Francisco del Pino, miembro de la Junta directiva de la Hermandad.
         don Fernando Faura Gómez, hermano mayor y Presidente de la Virgen.
         don Rafael Marín, Presidente de la Virgen, Juez municipal.
         don Antonio Peñafiel, Presidente de la Virgen y Secretario del Ayuntamiento.
         don Miguel de Luna, Presidente de la Virgen y oficial de secretaría.
         don José Bedoya Vargas, Mayordomo del Trono de Jesús Nazareno.
         don Antonio Bedoya Vargas, Mayordomo del Trono de la Virgen de la Esperanza.
         don Antonio Mira, Mayordomos de la procesión.
         don José Faura Barrionuevo, Mayordomos de la procesión.

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         La tradición desaparece en Cártama después de 1929, ya que el desarrollo de los pasos de este año se encuentran recogido en prensa; aunque según nos cuenta don Francisco Baquero, se continuó hasta 1934, lo que nos lleva a la conclusión, teniendo en cuenta las circunstancias vividas en España durante estos años, de que a partir de 1930 comenzó a decaer hasta su desaparición total.
         Declarado el estado de guerra en España el 18 de julio de 1936, a los dos días y de regreso de Málaga de asistir a un mitin, un grupo de exaltados cartameños se dedica a saquear y destruir imágenes y otros elementos artísticos religiosos, entre los que se encontraban las piezas procesionales.



         Las últimas Cofradías.  

         Sobre este periodo la escases documental es aún mayor, pero contamos con la ventaja de los testimonios orales de personas que lo vivieron. En ocasiones, la memoria de las personas con las que me he entrevistado ofrecen versiones contradictorias, por confusión, fallos de memoria o poco conocimiento, aunque siempre, mucha voluntad; así que debo confeccionar un trazado histórico contrastando la documentación existente con las narraciones recogidas, descartando aquellas que se contradigan o no se puedan documentar.
         En base a este criterio de trabajo he llegado a las siguientes conclusiones:

         En la década de los 50 hubo en Cártama un esfuerzo importante por recuperar esta tradición. Se reorganizaron las antiguas Cofradías, restauraron imágenes y adquirieron tronos, ropajes y todo tipo de enseres.
         La primera en recuperarse fue la de Nuestro Padre Jesús Nazareno por parte de don Miguel Bedoya Castillo; cuya imagen había permanecido oculta durante la guerra en el chalet de “Villa Paca” de Pedregalejo, junto a otros enseres, en el fondo de una caja con material eléctrico que en numerosas ocasiones fue apartada por los milicianos a patadas sin saber lo que en el fondo se ocultaba.
         Además se salvó ocultas en Cártama, una túnica del Nazareno, ricamente labrada, que después de la guerra fue prestada en ocasiones a la Cofradía de Alhaurin el Grande, hasta que pudieron hacerse con las suyas propias; y el estandarte que donase doña Dolores Plaza en 1929. Tras la guerra civil se prosesionó por primera vez el Viernes Santo de 1956. En mayo de 1957 esta cofradía adquirió la imagen de Jesús Resucitado, quedando como su camarera doña Antonia Díaz.
         La Virgen de los Dolores, que había sido guardada por doña Dolores Roldán Faura, también fue entregada a la Iglesia para que de nuevo se integrase en la procesión.

                                                  

         Campana que portaba el Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y que hacía sonar a la voz de: “¡Viva Cristo Rey!”. Actualmente en la casa-museo de González Marín en Cártama.

                 

         Campana del trono de Jesús Nazareno que se conserva en el Museo de la Virgen de los Remedios, en Cártama.

         Posteriormente fue recuperada la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad (los verdes) también conocido como “el coronado”, a iniciativa de don José Orejuela Bedoya, restaurado a partir de un dedo de la talla original recuperado de la fogata de 1936, tomando como muestra una antigua postal, fue en cargada en Sevilla a los talleres Salesianos. De la quema de 1936 también se salvó un estandarte rojo con la imagen de Jesús. Este señor asumió toda la responsabilidad y costos necesarios para la reorganización e hizo los encargos en primer lugar de la imagen y unos años después el trono a don Pedro Pérez Hidalgo, alumno de don Francisco Palma. Hasta entonces, para su procesión que solía ser el Jueves Santo, se usaba el mismo desgastado trono que para la Virgen de los Remedios y el resto de las imágenes.

         Dada la dedicación al comercio de las telas del señor Orejuela, adquirió la materia prima y todas las túnicas y ropajes fueron cosidos en Cártama por muchachas que decidieron dedicar horas y horas a este menester.
         De su Junta Directiva hemos conocido a:
         Primer Hermano Mayor: don José Orejuela Bedoya.
         Segundo Hermano mayor: don Miguel Martín Fernández.
         Tercer Hermano Mayor: don Antonio Hurtado Sepúlveda.

      
         Las discrepancias parecen tener su origen en el carácter autoritario del entonces párroco de Cártama, don José María Almagro Vázquez, el cual protagonizó numerosos altercados, la mayoría de ellos tan sólo en el recuerdo de algunos vecinos, pero otros, se conservan sobre el papel. Es el caso de lo ocurrido en abril de 1958; cuando ya se encontraban todos los preparativos para las fiestas en marcha, hubo de convocarse un pleno de urgencia el 11 de abril a las nueve de la noche, porque la imprenta a la que se le había hecho el encargo de los programas de feria había notificado por teléfono que se acababa de presentar el señor cura para prohibir en la publicación los actos de carácter religioso y la imagen de la Virgen de los Remedios. Finalmente se resolvió el asunto poniéndolo en manos del Gobernador Civil y el Obispado, con lo que la publicación salió con la normalidad de otros años. Tras leer este documento decidí interrogar a los mayores sobre esta cuestión y me confirmaron que recordaban más de una ocasión de enfrentamientos verbales entre el párroco y algún vecino.

         1958.  
         Nos cuenta don José María Almagro en su “Memoria de la Parroquia de San Pedro de Cártama”, que el día 26 de junio a las diez de la noche era bendecida la imagen de Jesús de la Humildad, donada a la parroquia justo el día y a la hora en que se cumplían los 22 años de la quema de la original; lo que no coincide en la fecha de la quema con lo que nos dejó escrito don Antonio Palomo Báez en su informe de 1937. En el acto de bendición de la imagen quedo nombrada como su camarera doña Antonia plaza Domínguez, esposa del donante.

         El 29, además de ser la festividad de San Pedro, es el día que tradicionalmente se prosesionaba Jesús de la Humildad. Muy de mañana llega desde Málaga el Regimiento Aragón nº 17, que toca la diana a los cartameños; a las diez función religiosa y sermón; a las once de la noche nos dice que se desarrolló la procesión “con el Señor de la Humildad”, en la que incluso se vio llorar a algunos mayores que después de 22 años volvían a ver esta imagen en la calle.
         Cuentas los testigos que desde la tarde del 28 de junio los hermanos de Jesús de la Humildad estaban inmersos en los preparativos de su día grande; hasta entonces la imagen se guardaba en casa de aquel que la encargó, pero desde que fuese bendecida el anterior día 26 se encontraba en la Iglesia. El 29 muy de madrugada salió el Hermano Mayor hacia el campamento Benítez, regresando al amanecer a la cabeza de la banda de música que tocó la diana y todo un repertorio de marchas.

         La calle de en medio, entonces llamada General Franco, se había acondicionado con una larga mesa que se extendía por todo el trazado principal, en la que se ofrecían dulces, comidas y bebidas a los militares. Estos tocaron hasta la noche, en que se celebró la procesión con normalidad, y se quedaron a dormir en casas de vecinos, a razón de entre dos y cuatro por cada casa.
         Tras las fiestas la imagen retoma su antiguo lugar dentro de la iglesia, que es el nicho tercero de la nave de la epístola; y queda entre los antiguos cofrades el compromiso de reorganizar la Hermandad.


         1959.  
         Para el siguiente año preparan su nuevo trono, que era tan grade que necesitaba de ser montado fuera del templo; el día anterior la actividad era frenética y el párroco había manifestado de nuevo su deseo de que al ser festividad de San Pedro, patrono de la parroquia, debía salir éste el primero y tras él Jesús de la Humildad, el cual ya había salido en procesión el año anterior, pero usando el viejo trono, por lo que este día hacía su presentación pública. Sin embargo San Pedro ni tenía trono ni estaba acondicionado para ello, y el seguir las pautas marcadas por el cura desluciría toda la procesión, tan minuciosamente preparada.
En el programa para la feria de abril de 1959 aún aparecían reflejadas las Hermandades.
         Los hermanos mayores de ambas cofradías, conocidos y amigos, dialogaron aquella noche y estuvieron de acuerdo en que ya que eran ellos los promotores y mecenas de todo aquel movimiento, justo era que ellos decidiesen el orden a seguir. Sin embargo, al continuar el señor Almagro firme en su idea, fallaron los diálogos y las propuestas alternativas, hasta tal punto, que el cura cerró con llave desde dentro la puerta de la Iglesia, para impedir que ninguna imagen pudiese salir. Al conocerse en el pueblo que “el coronao” no salía a la calle se armó un gran revuelo con gritos  ofensivos al cura, que según se cuenta, se encerró y no salió en todo el día a la calle.
         Para el siguiente día 5 de octubre, se posesionó la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno (los moraos) por última vez, ya que al desaparecer la rivalidad cofrade perdía sentido el continuar.
Don José María Almagro durante una visita al Vaticano en el año 1956.

         Algún tiempo después, los Hermanos del Santo Cristo de la Vera Cruz, de Alhaurin de la Torre, supieron que en una casa particular de Cártama existía un hermoso trono que nunca se había posesionado y decidieron ponerse en contacto con el propietario, para comprarlo; este accedió y lo usaron para sacar su Cristo Crucificado rodeado de cuatro faroles.

        Don Salvador González Anaya también se ocupa de la descripción de esta festividad, en la segunda parte de su novela “Tierra de señorío”; en la coincide en la mayoría de lo expuesto con lo encontrado en otras fuentes, por lo que es bastante recomendable su lectura, aunque no deja de ser narración novelada, lo que resta credibilidad a las anécdotas.
         Este señor nos cuenta que los hermanos de la Cofradía de Jesús Nazareno eran apodados los “apurasombreros” por el carácter humilde de estos y en el sentido de apurar las prendas por desgastadas que estuviesen; y los de Jesús de la Humildad eran llamados “los pudientes”. Dice también que desde un balcón de la plaza hacía de narrador durante las escenificaciones un albañil apodado “Papa pollo”, lo cual coincide con una inscripción en yeso que apareció en la actual casa-museo de González Marín, en la cual se mencionaba como ejecutor se unas reformas a principios del siglo XX al tal “Papa pollo”, que podríamos identificar con algún miembro de la familia Cañamero.
                                                        


         A finales de los años 80 otro grupo de cartameños intento recuperar esta tradición, que fueron apoyados por el entonces párroco don Jesús Pascual, el cual se implico con ellos y gestionó  los recursos administrativos necesarios.


           


         Como conclusión a todo lo expuesto podemos deducir que para recuperar la Semana Santa cartameña hay que empezar por donde lo hicieron nuestros mayores, es decir , por organizar las Cofradías con su casa hermandad, enseres propios y suficiente número de hermanos que paguen sus cuotas y dispuestos a implicarse.
         Sólo cuando exista podrá su Junta Directiva organizar los eventos que crea oportunos sin depender de nadie.
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         Este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración de:
-          Archivo Histórico de Cártama.
-          Archivo Parroquial de Cártama.
-          Casa museo de González Marín, Cártama.
-          Isabel Morales González.
-          María Sánchez Ortega.
-          Montse Cañamero.
-          Miguel Plaza Gutiérrez.
-          Francisco Baquero Luque.
-          Juan Bedoya Vargas.
-          Juan Martin Sánchez.
-          Antonio Benítez Orejuela.
-          Antonio Carvajal Botello.
-          Y otras muchas personas que me han dedicado su tiempo y paciencia.


viernes, 7 de marzo de 2014

Línea de los Trujillo - Doblas.

         Cristóbal Trujillo y Ana Doblas, ambos naturales de Casarabonela, fueron padres de:
         Sebastián Trujillo Doblas, natural de Casarabonela; casado en primeras nupcias, con María Concepción Campoo Marín, natural de Cártama, la cual también falleció antes que él. Fueron padres de:
          º Carmen Trujillo Campoo, cuyo nacimiento se registró en Casarabonela el 14 de septiembre de 1853. Contrajo matrimonio el 20 de agosto de 1874, con Félix Faura Serrano, nacido en Cártama en febrero de 1848. A la que conocemos cuatro hijos: Juan, Eusebio, Sebastián y otro; pero de un segundo matrimonio.
          º Antonia Trujillo Campoo, nacida en Casarabonela en 1857. Contrajo matrimonio el 29 de abril de 1874, con Francisco Gálvez Gutiérrez, cuyo nacimiento se registró en Cártama el 26 de mayo de 1857. Fueron los hijos de estos:
                  → José Trujillo Gálvez, nacido en 1885, natural de Cártama.
                  → Diego Trujillo Gálvez, nacido en 1889, natural de Cártama.
                  → Isabel Trujillo Gálvez, nacido en 1891, natural de Cártama.
                  → Remedios Trujillo Gálvez, nacido en 1894, natural de Cártama.
                  → Francisco Trujillo Gálvez, natural de Tucumán.
                  → Sebastián Trujillo Gálvez, natural de Tucumán.
                  → María Trujillo Gálvez, natural de Tucumán.


          º Cristóbal Trujillo Campoo, nacido en 1863, que consta ya natural de Cártama; casó con Agustina Gálvez Suárez, nacida en 1863. Residieron en el partido de Las Yeseras, donde fueron padres de:
                  → Sebastián Trujillo Gálvez, nacido el 24 de noviembre de 1886. Contrajo matrimonio el 7 de noviembre de 1925, con Antonia Jiménez Tovar, nacida en 1900. Fallecido el 13 de febrero de 1968.
                  → Joaquín Trujillo Gálvez, nacido el 20 de marzo de 1891.
         Casado Sebastián Trujillo Doblas, en segundas nupcias con Josefa Montilla Montilla, natural de Málaga, vecina de Alhaurin de la Torre. Por estas fechas, consta que era poseedor de una casa en la calle Especería de la ciudad de Málaga.
         Padres de:
          º Francisco Trujillo Montilla, nacido hacia 1867; casado con Concepción Gálvez Suarez, también nacida hacia 1867; los que residieron en el Partido de Cupiana – Campanillas. En 1911 los encontramos residiendo en la fábrica de mineral de la estación de Cártama.

Francisco Trujillo Montilla y Concepción Gálvez Suárez.

         Estos fueron padres de:
                   Francisco Trujillo Gálvez, nacido el 26 de febrero de 1890. Continuador de la línea familiar (v).
                   Joaquín Trujillo Gálvez, nacido en 1896.
                   José Trujillo Gálvez, nacido en 1900.
                   Ildefonso Trujillo Gálvez, nacido en 1902.
                   Antonio Trujillo Gálvez, nacido en 1906.
                   Concepción Trujillo Gálvez, nacido en 1908.


         Francisco Trujillo Gálvez, primogénito de Francisco Trujillo y Concepción Gálvez; nacido el 26 de febrero de 1890. Casado con María Fernández González, los que residieron en el cortijo de Santa María del partido rural de Campanillas Cupiana, desde el que se trasladaron a Argentina, provincia de Tucumán.
         En un primer momento se trasladan  a aquellas tierras Francisco Trujillo Gálvez junto con su hermano Joaquín, en 1911, para escapar de hacer el servicio militar. Lo hicieron a bordo del barco Provence, que algunos años más tarde seria hundido en las costas españolas por submarinos alemanes. Posteriormente se trasladaron los padres y resto de hermanos, entre 1912 y 1913, para quedar definitivamente instalados, según me informa su descendiente Teresa Trujillo Rodríguez a la que agradezco la información y fotografías aportadas.

Francisco Trujillo Gálvez y María Fernández González. 







viernes, 14 de febrero de 2014

La malagueña familia de VIANA-CÁRDENAS.



         El pasado 30 de enero, en los salones del Ateneo de Málaga, se presentó un nuevo ejemplar de la revista "Isla de Arriaran", en la que su Junta directiva, nuevamente a considerado aceptable uno mis trabajos, para ser incluido. 
         En esta ocasión me he atrevido con la historia de Málaga al trazar el recorrido histórico de una familia injustamente olvidada, pero de gran importancia para la historia de la ciudad. Copia de aquel trabajo les dejo aquí, para aquellos a los que pueda interesar.






         Linaje de raíces navarras que hace mención a su ciudad de origen. La línea que nos ocupa se introduce en el ámbito andaluz por la costa granadina en don Diego de Viana, conquistador de Almuñécar
         Algún tiempo después, entre los años 1561 y 1587 se asienta como vecino de aquella ciudad Alonso de Toledo; que figura como vecino de Almuñécar en este último año, como “hombre de mar”. Debió contraer matrimonio con una hija del conquistador, y al descendiente de estos, se le antepuso el apellido Viana, pasando a llamarse Alonso de Viana Toledo, del que sabemos que fue su esposa doña Ana González; juntos fueron padres de Gaspar y Juan de Viana Toledo González.
         Este último, contrajo matrimonio ya en Málaga, el 6 de noviembre de 1605, en la Parroquia de San Juan; con Dª Catalina Rejón Velásquez, hija de Antón Calvo y de Mensía Ramos. Otorgó testamento doña Catalina Rejón, el 11 de abril de 1652, ante el Escribano don Pedro Vallesteros, cuando ya se encontraba viuda.
         Hijo de estos fue:
         Don Dionisio de Viana Toledo y Rejón; bautizado el 21 de septiembre de 1609, en la parroquia de San Juan de Málaga. Casado el 17 de julio de 1633, en la Iglesia de Santiago de la misma ciudad, con doña Catalina de Cárdenas Bernal (parientes en cuarto grado), ambos constan como fallecidos en 1653. Hizo testamento don Dionisio el 17 de agosto de 1637, ante el Escribano don Juan Morales Vidal.
         Estos fueron padres de:
         Don Gaspar de Viana Cárdenas Rejón; bautizado el 15 de mayo de 1634 en Málaga. Miembro de la Real Maestranza de Caballería de Granada desde 1693. Recibido como Regidor de su ciudad natal el 18 de octubre de 1676. Casado el 19 de febrero de 1653, en la Parroquia de San Juan, con doña Catalina de Priego y Pedrosa, hija del Capitán Fernando de Priego Pedrosa, caballero de la Orden de Santiago, y de su mujer doña Ana Pedraza Robles.
         El primogénito de estos fue:
         Fernando Dionisio de Viana, bautizado el 17 de julio de 1656 en la Parroquia de Santo Tomás de Málaga, vecino de la Villa de Guara la Vieja (Granada). Recibido como Regidor perpetuo de la ciudad de Málaga en el año 1681, miembro de la Real Maestranza de Caballería de Granada y Caballero de la Orden de Santiago desde el año 1697. De su segundo matrimonio con Mariana Tamayo Villanueva, tuvo cinco hijos llamados:
         - Fernando Viana Cárdenas Tamayo.
         - Francisco Viana Cárdenas Tamayo.
         - Catalina Viana Cárdenas Tamayo. Casada con Juan de Gálvez y Andrade; hijo de Francisco de Gálvez Andrade y Catalina Andrade y Sotomayor. Descendientes de la noble familia de los Gálvez de Carmona, que tiene su origen en Cártama a mediados del siglo XVI.
         - José Viana Cárdenas Tamayo. El que falleció sin descendencia, por lo que dejó por disposición testamentaria dada en octubre de 1816, los bienes que disfrutaba, fruto de los Mayorazgos creados por Catalina Rejón y María Tamayo Villanueva, a su hermano Francisco, entre los que se encontraba unos censos sobre la entonces “Huerta de La Palma”, hoy Barrio del Perchel.
         - Francisca Viana Cárdenas Tamayo. Casada el 26 de diciembre de 1700, en la Iglesia del Sagrario de Málaga, con Rodrigo Bastant y Pizarro, 1er Marqués de Viso-Alegre.

         El segundo de estos hermanos; Francisco Viana Cárdenas Tamayo, nació el día 7 de julio de 1689, en el casa paterna de la calleja de los Toros de la ciudad de Málaga, recibió el bautismo el día 13 siguiente en la Iglesia del Sagrario de Málaga, en el que se le impuso por primer apellido el compuesto Viana-Cárdenas “para que como heredero que ha de ser de las Vinculaciones que disfrute, conserve el apellido de su rancia estirpe”.
         Probó su nobleza para ingresar en la Orden de Santiago, en 1697. Regidor Perpetuo de Málaga. Fallecido antes de 1738.
         Contrajo matrimonio en la parroquia de los Santos Mártires de la Málaga, el 13 de diciembre de 1722 con doña Francisca Antonia de Valenzuela Fernández Bravo de Acuña Garabeitia y Viedma; hija de Diego Fernández Bravo de Acuña y de Antonia Teresa de Garabeitia.
         Tuvieron ocho hijos llamados:
         I - Francisca Manuela Viana Cárdenas Valenzuela; que ingresó en el Convento de Capuchinas de San Francisco de Asís, recoletas de Málaga, con el nombre de Sor María Ana, renunciando a sus derechos de herencia por documento expedido el 3 de diciembre de 1807, con licencia el Sr. Obispo.
         II - Josefa Antonia Viana Cárdenas Valenzuela; casó con Juan Bautista Manescau. La que, encontrándose ya viuda en 1807, gestionó la documentación necesaria para controlar los bienes de su esposo y compro una finca.
         III - Ana Viana Cárdenas Valenzuela, vecina de Cártama. Casada con don Félix del Canto y Olona, natural de Málaga, fallecido en Málaga hacia 1753; descendiente de otra noble familia extremeña, afincada en Cártama. Al quedar viuda doña Ana Viana Cárdenas Valenzuela, contrajo un segundo matrimonio con D. Pedro de Yegros y Alfaro, también vecino de Cártama. Fue hijo único de su primer matrimonio:
                   ¢ D. Diego del Canto y Cárdenas., natural de Málaga, aunque vecino de Cártama. Al fallecer su padre cuando aun tenía cinco años de edad, quedó como único heredero del vínculo ó mayorazgo de Cártama, compuesto de un cortijo, tierras y una casa principal. Al llegar a la edad de dieciocho años, contrajo matrimonio con doña Juana Casasola Cordero, natural y vecina de la ciudad de Marbella, hija de don Pedro Casasola, natural de Antequera y doña Isabel Cordero y Chichilla. D. Diego del Canto y Dª. Juana Casasola tuvieron seis hijos, llamados:
                     → Don Feliz del Canto y Casasola; casado en Granada con doña María Blanco; el que, por ser el primogénito e inmediato sucesor a las vinculaciones de su padre, recibía unos seiscientos reales anuales para su alimento.
                     → Doña María del Canto y Casasola; casada con don José del Canto y Benítez, vecino de la villa de Coín.
                     → Don José del Canto y Casasola; Teniente de Fragata, fallecido en 1801, en que se voló y quemó en el mar el navío San Hermenegildo, en combate contra los ingleses.
                     → Doña Antonia del Canto y Casasola; monja en el Convento de Santa Clara de la ciudad de Antequera.
                     → Don Juan del Canto y Casasola; religioso en el Monasterio de Gerónimo de la ciudad de Granada.
                     → Don Rafael del Canto y Casasola; Subteniente de Granaderos del regimiento de Infantería de Málaga.
         Al fallecimiento de Dª. Juana Casasola, contrajo D. Diego del Canto un segundo matrimonio hacia 1783, con Dª. Beatriz de Molina; con la que tuvo un hijo llamado:
                     → Don Juan del Canto y Molina, nacido hacia 1783, y que con veinte años de edad, se encontraba al servicio de S.M. en el Regimiento de Caballería de Montesa, en la clase de distinguido.
         Sin embargo, a los ocho meses del nacimiento de este Don Juan del Canto, su madre decidió separarse del D. Diego, y abandonar Cártama, para pasar a residir a Málaga a casa de su madre, doña María de Gálvez, alegando que no le acomodaba vivir en el pueblo. Pero como las rentas de don Diego no eran suficientes para mantenerlos a todos en la ciudad con la “regular decencia”, presentó esta señora recurso ante el Gobernador del Consejo, quien mandó el arresto y prisión del esposo. Este, recurrido el caso, ganó y se ordenó a la susodicha se uniese a su esposo, sin embargo ella se resistió a volver a Cártama, y se mantuvo en la ciudad en la casa materna. Don Diego, por salvaguardar su honor, decidió pasarle una renta de doce reales diarios para su alimento y sustento.
         En su testamento celebrado el 23 de julio de 1803, manda que a su fallecimiento, se dé a su criada María de Burgos, una casa pequeña que él había fabricado en la callejuela junto a la Iglesia Parroquial de Cártama, más la ropa de casa a ella y a su hermana Salvadora de Burgos, en recompensa de los diez años que llevan a su servicio sin percibir salario alguno más que la manutención, pues para el vestir tenían que recurrir a su padre.

         IV - Antonio Manuel Viana Cárdenas Fernández de Valenzuela, nacido el 4 de abril de 1738 en la ciudad de Málaga, bautizado el siguiente día 17 en la parroquia de los Santos Mártires de aquella ciudad. Capitán agregado al Estado Mayor de la plaza de Málaga. Ayudante Mayor del Regimiento de Milicias Provinciales de la ciudad de Écija. Contrajo matrimonio el 27 de diciembre de 1787, en la Iglesia de San Sebastián de Antequera; con Francisca Marques Pasamonte, oriunda de Madrid y vecina de Antequera, que se encontraba viuda de un Sargento de Milicias.
         De este matrimonio nacieron cuatro hijos, llamados:
                   ¢ Manuel Viana Cárdenas Márquez Pasamonte. Nacido el 13 de septiembre de 1797, y bautizado en la Parroquia de Santiago de Málaga, el 16 siguiente. Contrajo matrimonio en Priego en 1815 con María Josefa Herrera Rocafiel. Entre sus empresas rurales estuvo el arrendamiento del Cortijo de Quintana, en Campanillas, a su propietaria doña María de Quintana. Hijo de estos fue:
                                  - Antonio Viana Cárdenas Herrera.
                   ¢ Gaspar Viana Cárdenas Márquez Pasamonte; delo que nos ocuparemos más adelante por ser el continuador de la línea familiar.
                   ¢ Fernando Pedro María de los Ángeles Viana Cárdenas Márquez Pasamonte. Nacido el 1 de agosto de 1799, y bautizado el siguiente día 3 en la Parroquia de Santiago de Málaga, el que consta como vecino de Cártama en febrero de 1830. Contrajo matrimonio con Catalina del Canto y Lobo. Fallecido Fernando, su viuda doña Catalina, vende a don Miguel Baquero, el 11 de diciembre de 1848, en nombre de su hijo Francisco, un olivar en Cártama, heredado de su esposo y situado en el partido del Sotomoro, que llegaba hasta el Río Guadalhorce. Presentó un pedimento en Málaga el 1º de febrero de 1830, por el que solicitaba, le fuese declarado el Fuero de Guerra del que disfrutaron sus antepasados, que le fue concedido por los monarcas de España, por los innumerables servicios prestados al reino.
         Fueron los hijos de estos:
                    → Doña Dolores María Viana Cárdenas y Cantos, nacida en Cártama hacia 1830; casada con don José Rosso del Prado, nacido en Cártama en 1824; tuvieron el domicilio familiar en el número 7 de la Plaza de la Constitución. Fueron los hijos de estos:
                                José Rosso Viana Cárdenas, nacido en 1851; aun soltero y estudiante en 1873, residente en el Pilar Alto nº 6.
                               Dª María Rosso Viana Cárdenas, nacida en 1858. Casó con D. Francisco Navarro Nadales, nacido en 1846 en Málaga, propietario. Fijaron su residencia en la Hacienda de Roble de Cártama; la que entendemos actualmente es el Lagar de Rosso.
                    → Doña Antonia Viana Cárdenas y Canto, natural de Cártama; contrajo matrimonio con don Fernando Strachan y Jáuregui, natural de Málaga y vecino de Cártama. Dando lugar a la saga de los Strachan de Málaga, de los que hablaremos más adelante.
                    → D. Francisco Viana Cárdenas y Cantos; que contrajo matrimonio con Josefa Díaz Benítez; domiciliados en el número 7 de la Plaza de Cártama. Fallecido este Francisco, al parecer en 1848; se procedió a la partición de sus bienes por parte de sus hijos, los que fueron nombrando para ello apoderados escogidos de entre su círculo familiar y amistades.
                                  Hijos de este matrimonio fueron:
                                                î Don Fernando Viana Cárdenas Díaz (v).
                                                î Don Joaquín de Viana Cárdenas Díaz.
                                                î Don Francisco de Viana Cárdenas Díaz. Consta como Teniente de Alcalde de Cártama al menos entre 1878 y 1897, cargo del que cesó al fallecer, en junio de este ultimo año.
                   ¢ Francisca Manuela Viana Cárdenas Márquez Pasamonte.

         Don Fernando Viana Cárdenas Díaz; nacido el 30 de noviembre de 1845; el cual nos consta que fue Médico estando domiciliado en Marbella. El 1 de mayo de 1873 casó con doña Francisca Salcedo Roldan, nacida el 27 de junio de 1847, también en Marbella; hija de don Miguel Salcedo Yegros, y de doña Isabel Roldan López. Se presentó al concurso para ingresar como cadete en el cuerpo de Infantería de Marina en abril de 1862. Médico cirujano y encargado de la asistencia á enfermos pobres en la barriada de El Palo, residía en calle Santa María 7, de la ciudad de Málaga, en al año 1878. En 1885 lo encontramos residiendo en calle San Agustín 12. Y en 1886, en calle Granada 126, que mas adelante pasa a ser el numero 132. Fallecido en 1902, su viuda solicitó y le fue concedida una pensión de viudedad de 666,66 pesetas.

         Una vez viudo don Antonio Manuel Viana Cárdenas y Valenzuela, volvió a casarse con Josefa Bustamante Pérez, con la que tuvo otros cinco hijos, llamados:
                        Ò Antonio de Viana Cárdenas Bustamante. Capitán de Infantería destinado en Almería. Falleció el 24 de abril de 1804, a las once de la noche, victima de una epidemia de fiebre amarilla que invadía la ciudad de Málaga.
                                          Había estado casado con María Mónica Porcel, oriunda de Madrid, fallecida en 1798, y que le había dejado una hija llamada María del Carmen Viana Cárdenas Porcel.
                        Ò Josefa de Viana Cárdenas Bustamante, casada con Francisco de Ayala y Mateos.
                        Ò Antonia de Viana Cárdenas Bustamante.
                        Ò Miguel de Viana Cárdenas Bustamante. Teniente Primero de Caballería en Málaga
                        Ò Gaspar de Viana Cárdenas Bustamante. Que fue Regidor Perpetuo de la ciudad de Málaga. Podemos imaginar que padecía una grave enfermedad, ya que otorgó testamento encontrándose aun soltero, el 18 de enero de 1799, por el que nombraba albaceas y cumplidores de su última voluntad a sus hermanos Antonio y Miguel y como herederos a sus cuatro hermanos; falleció el siguiente 11 de octubre.

         V - Juan Viana Cárdenas y Valenzuela. Natural y vecino de Málaga, Regidor Perpetuo de la ciudad y Capitán agregado al Estado Mayor de la Plaza. Obtuvo el cargo de Regidor Perpetuo de la ciudad en lugar de su hermano Fernando, y heredado de su padre.
         Contrajo matrimonio en 1793 con María del Valle Mantilla Ríos y Anaya, natural de Écija, hija de don Francisco Mantilla Ríos y doña Marcela de Anaya, fallecida en 1800.

         Testó Juan Viana Cárdenas y Valenzuela en tres ocasiones.
         La primera de ellas el 19 de agosto de 1801, encontrándose “con algunos achaques habituales, y en avanzada edad”. Por este, dejó expresado su deseo de ser sepultado en la Capilla de San Juan de Letrán del Real Convento de Nuestra Señora de la Merced, ya que era aquella Capilla propiedad de su familia; y con el uniforme militar que en aquel momento le correspondiese.
         Por este primer testamento dispuso pasase a su hijo don José María, el Mayorazgo de que era poseedor en la ciudad de Granada, fundado por don Pedro Fernández de Valenzuela, y el Vinculo que instituyeron doña Ignacia y doña Leonor de Viedma. Las alhajas de su difunta esposa, de oro, esmeraldas y diamantes, y que esta legó a sus hijos, se encontraban a esta fecha aun en poder de don Juan, y dispuso pasasen en depósito a la Madre Superiora Priora del Convento de Dominicas Descalzas de la Aurora de Málaga, en tanto sus hijos están en condiciones de disponer de ellas. A su hermano Antonio legó una caja de plata con dos pistolas de su propiedad. También tiene en consideración a su servicio personal, al que deja ordenado, después de su muerte y de habérseles pagado su salario, se les de a su doncella Ana González y á su esposo Gregorio, su cochero, doscientos reales de vellón a cada uno, al lacayo Cristóbal ciento veinte reales de vellón, y á las demás criadas salario doble en aquel mes. Deja la advertencia que del dinero efectivo y alhajas que guarda en su casa, deben sacarse siete mil reales de vellón que le había dado su hermano Fernando, para hacer un tinglado en el cortijo del Álamo en la vega de Málaga, y que quedaran en depósito del Asesor de Guerra de la Segunda Comandancia General de esta Costa.
         Además, entre las propiedades de este Juan Viana Cárdenas, se encontraban: Una viña en el partido de Fontanilla, termino de Totalán, comprada a don Francisco de Messa, al que aun le debía dos mil cuatrocientos reales, a la fecha de su fallecimiento. Media casa principal en la antigua calle de las siete revueltas. Una casa en la Plazuela de Viedmas nº 2. Lega formalmente a su hija Francisca, la casa en la que ya residía, en la calle de Los Frailes nº 10, porque se la había otorgado con anterioridad su madre, además de otras propiedades hasta alcanzar la cantidad de veinte mil reales de vellón.
         La segunda vez que testa es el 27 de agosto de 1801, en que hace rectificación del anterior mediante Codicilo.
         La tercera vez y definitiva es el 27 de abril de 1802, ya que falleció el 9 de agosto de aquel mismo año.
         Por esta declaró ser poseedor de los siguientes bienes: Una Viña en el partido de Fontilla, término de Totalan. Media casa principal en la calle de Siete Revueltas. La casa que habita en la plazuela de las Viedmas, valorada en más de cinco mil reales. Otra casa en la plazuela de las Viedmas, inmediata a la que habita. El oficio de Regidor Perpetuo que ejerce. Además de lo que le correspondió en la partición de los bienes de su hermano don Fernando de Viana Cárdenas, celebrada en el año de 1792, ante el Notario don Luis Antonio de Olona. El Mayorazgo que en la ciudad de Granada fundó don Pedro Fernández de Valenzuela. La Vinculación instituida en la ciudad de Málaga por don Juan Madroñel, además de otros Censos y Vínculos. Todo lo cual pasará a poder de su primogénito don José de Viana Cárdenas. Manda se acometan a la mayor brevedad las obras que necesita la casa de la calle de Los Frailes nº 10, en que habita su hija Francisca, por voluntad de su difunta esposa, y que ascienden a unos siete u ocho mil reales.
         Declara ser poseedor de un balcón en la fachada de la Casa Capitular, por el que pagó seiscientos reales, cantidad que debe abonar a sus herederos aquella persona que desee gozar de él.
         De la alhajas familiares lega a su hijo José una sortija de diamantes; a su hijo Juan un medallón de oro esmaltado en esmeraldas; a su hijo Ramón un reloj de oro y una espada de plata, que son de su uso. Joyas que en tanto estos cumplan su mayoría de edad quedaran en depósito de la señora doña Antonia de la Visitación, su sobrina, religiosa del Convento del Cister. A su hija Francisca deja el baúl de ropa de uso de su difunta esposa.
         Cambia el dinero que ha de darse a su criado Gregorio a cien reales, y respeta los doscientos de su mujer, la doncella; así como añade también su deseo que se les respete la renta de cuatro reales y medio diarios que pagan por la casa en la que viven, también de su propiedad.

         Fueron los hijos de este matrimonio:
                      - José de Viana Cárdenas Valle y Mantilla; miembro de la Real Maestranza de Caballería de Granada desde 1816.
                      - Francisca de Viana Cárdenas Valle y Mantilla.
                      - Juan Viana Cárdenas Valle y Mantilla. Miembro de la Real Maestranza de Caballería de Granada desde 1833. En 5 de septiembre de 1815, su Curador y Tutor, D. Gregorio Riestra, hipotecó en la ciudad de Granada, la casa que había recibido este Juan Viana Cárdenas, en herencia de sus padres, situada en la calle de Las Siete Revueltas, de la ciudad de Málaga; para que pudiese ingresar como cadete en el Real Cuerpo de Guardia Corps de SM. Con el que sirvió en América.
                      - Ramón Viana Cárdenas Valle y Mantilla. Miembro que fue del Cuerpo de Guardia Corps.
                      - Manuel Viana Cárdenas Valle y Mantilla.
         VI - Francisco Viana Cárdenas Valenzuela.
         VII - Fernando Viana Cárdenas Valenzuela. Regidor Perpetuo de Málaga, que obtuvo el título al fallecimiento de su padre. Participó en el Manifiesto que los Regidores de la ciudad de Málaga hicieron al Rey en agosto de 1741, para proponer la forma de aplicar a las obras de prolongación del puerto y ampliación del muelle, nuevos arbitrios, lo menos perjudiciales posible para la población.
         Casado con Dª. Isabel Galindo; ambos fallecidos antes de 1797. Fueron padres de:
                  ¢ D. Pedro Regalado de Viana Cárdenas; quien contrajo matrimonio en 1753 con Dª. Ana García, fallecida antes de 1797. Fue poseedor de los vínculos fundados por Dª. Catalina Rejón y Dª. María Tamayo Villanueva, los cuales dejó en heredad a su primogénito hijo José. También fue poseedor de cien fanegas de tierra en los Pechos de Cártama, conocidos por “los casarones de Cárdenas”, que recibió por herencia de si tía Dª. Ana de Cárdenas. Hizo don Pedro Regalado testamento el 18 de diciembre de 1797; en el que declara haber tenido ocho hijos, llamados:
                           Ò José de Viana Cárdenas García.
                           Ò Fernando de Viana Cárdenas García.
                           Ò Joaquín de Viana Cárdenas García.
                           Ò Rafael de Viana Cárdenas García.
                           Ò Francisco de Paula de Viana Cárdenas García.
                           Ò Mariana de Viana Cárdenas García.
                           Ò Francisca de Viana Cárdenas García.
                           Ò Josefa de Viana Cárdenas García.
         El primogénito de estos, don José Viana Cárdenas García, nacido antes de 1756; testó el 25 de octubre de 1816, encontrándose ya enfermo en cama. En este documento declara ser poseedor de los Mayorazgos fundados por Dª. Catalina Rejón y Dª. María Tamayo y Villanueva; que por no tener hijos, deja a su hermano.
         Francisco de Viana Cárdenas García, casó hacia 1805 con doña Luisa Aguado, con la tuvo siete hijos llamados:
                                1º. – José de Viana Cárdenas y Aguado, nacido antes de 1808.
                                2º. – Francisco de Viana Cárdenas y Aguado, nacido hacia 1810.
                                3º. – Josefa de Viana Cárdenas y Aguado, nacida hacia 1815.
                                4º. – Joaquín de Viana Cárdenas y Aguado, nacido hacia 1822.
                                5º. – Teresa de Viana Cárdenas y Aguado, nacida hacia 1820.
                                6º. – Luisa de Viana Cárdenas y Aguado, nacida hacia 1824.
                                7º. – María de Viana Cárdenas y Aguado, nacida hacia 1825.
         Hizo testamento el 20 de febrero de 1848, por el que declaró ser poseedor en concepto de Vinculados de la casa en que habitaba en calle Montalbán nº 10; otra en calle Pelegrino nº 36; otras tres en la calle Ancha del Carmen. Además de cobrar varios Censos en la ciudad. Así mismo fue poseedor de varias fanegas de tierra en Cártama; Además de otras fincas y Censos que no específica, y que formaban parte del Vínculo fundado por doña Catalina Rejón.

         VIII - Antonia Viana Cárdenas Valenzuela, casada con Antonio Eulogio de Salcedo y Gálvez, bautizado en Cártama el 15 de marzo de 1715, hijo de Miguel de Salcedo Figueroa e Inés Gálvez Andrade, ambos descendientes de nobles familias afincadas en aquella villa. Fueron los hijos de estos:
                   ¢ Josefa de Salcedo y Viana Cárdenas, bautizada el 23 de agosto de 1758 en la Iglesia de San Pedro de Cártama. Casada el 12 de octubre de 1784, en la misma Iglesia, con Fermín Lujan de la Vega, nacido en 1755 en Pamplona. La única hija de estos, Teresa Lujan Salcedo, al contraer matrimonio con Cristóbal Alarcón de Messa, dio lugar a la saga cartameña de los Alarcón-Luján, que tan productiva y fértil fue para la ciudad de Málaga.
                   ¢ Rodrigo de Salcedo y Viana Cárdenas; Caballero Maestrante de Ronda, fallecido en 3 de abril de 1860. Casó con Francisca de Yegros, natural de Casarabonela.


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         Don Gaspar de Viana Cárdenas Márquez Pasamonte.
         Nacido hacia 1803, fallecido el 2 de septiembre de 1851. Contrajo matrimonio el 18 de marzo de 1842, con Josefa Antonia de Milla y Escalera, nacida hacia 1815, hija de don Francisco Milla y de doña María de los Dolores Escalera. Tuvieron el domicilio familiar en la entonces llamada “plazuela de Uncibay”.
         En las elecciones municipales de febrero de 1844, resultó elegido cuarto Teniente de Alcalde para Ayuntamiento de Málaga. Fallecido este don Gaspar se practicó en seguida la partición de sus propiedades entre su viuda e hijos, de los que hablaremos más adelante, por ser los continuadores de la línea troncal. Entre las propiedades que este señor repartió entre hijos estaban: una casa en calle Álamos 51 que dejó a su hija María Concepción. Otra casa en la plaza de Uncibay 15.
         Fueron los hijos de los anteriormente mencionados: don Gaspar Viana Cárdenas Márquez y doña Josefa de Milla y Escalera:
         1º.- Juan de Viana Cárdenas y Milla, nacido en 1845 y bautizada en la Parroquia de los Mártires de Málaga.
         2º.- Mª. de la Concepción de Viana Cárdenas y Milla, nacida en 1847 y bautizada en la Parroquia de los Mártires de Málaga. Casada el 28 de enero de 1866, con el célebre abogado y político malagueño, don José Carvajal y Hue. Hijos de este matrimonio fueron:
         Doña Carmen Carvajal y Viana Cárdenas; que me costa que tuvo que responder con 43,75 pesetas, al recurso de alzada interpuesto sobre la cuota de reparto de arbitrios extraordinarios sobre especies no tarifadas en 1918, que le exigió el Ayuntamiento de Cártama.
         Doña Concepción Carvajal y Viana Cárdenas.
         Doña Magdalena Carvajal y Viana Cárdenas.
         Doña Milagros Carvajal y Viana Cárdenas.
         Don José Carvajal y Viana Cárdenas, el que contrajo matrimonio en 1896, con Julia Mendicuti y Mendicuti, hija del general del mismo apellido. Doctor en Derecho de la Universidad de Gotinga (Alemania), vicecónsul de España en Lisboa, abogado y notario. Fallecido en Jerez de la Frontera el 23 de julio de 1950.

         3º.- Francisco de Paula de Viana Cárdenas y Milla, nacido hacia 1843, fallecido el 1º de noviembre de 1922, en su casa de la Colonia de Santa Inés. Estuvo casado con doña Inés Uribe Disdier. Secretario de la Junta Provincial de la Liga Marítima de Málaga, en 1904. Emprendió un Contesioso-Administrativo, en 1908, contra la expropiación de terrenos en su finca Cortijo Bermiliana, por el pago de las indemnizaciones correspondientes por la Compañía de Ferrocarriles Suburbanos. Al parecer, no se mostraba conforme con las 8.165,81 pesetas que se fijaron como precio por cinco fincas de su propiedad que se le expropiaron en término de Benagalbón, para la construcción del ferrocarril de Málaga a Torre del Mar.
         De este matrimonio hubo tres hijos, de los que sólo nos han llegado referencias de José y Francisco.
         Don José Viana Cárdenas Uribe, nacido en Málaga en 1879; contrajo matrimonio en 1909, con María Mercedes del Pilar Gil y Pablos, nacida en Cuba en 1883. Fueron propietarios del Molino llamado “del Cañaveral” situado en el partido 2º de la Vega, entorno a la Colonia de Santa Inés. Fallecido en Madrid el 14 de febrero de 1974.
         Aprobó el ingreso en la academia militar de Artillería, en agosto de 1899. Fallecido en Madrid el 14 de febrero de 1974. Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Málaga y Vocal de la Cámara Agrícola Oficial de la provincia, en 1922.

         4º.- Gaspar de Viana Cárdenas y Milla nacido en 1846 y bautizado en la Parroquia de los Mártires de Málaga.. Ingresa como Cadete del Colegio de Artillería de Segovia en 1863, y por su buena conducta es propuesto para Subteniente el 1º de marzo de 1866.
         Fue nombrado caballerizo de campo de S.M. en mayo de 1875. Secretario de la Real Estampilla desde marzo de 1903.

         5º.- Salvador de Viana Cárdenas y Milla, nacido el 14 de marzo de 1849 en Málaga. Contrajo matrimonio el 24 de mayo de 1879, con doña María Mercedes Castellanos y Marín.
         Ingresó en el servicio al ejército el 1º de junio de 1864. En 1869 asistió como voluntario con el Batallón Cazadores de Barbastro, á los sucesos ocurridos en Málaga los días 1 y 2 de enero de 1869, por los que fue recompensado con una mención honorifica. Y por Orden de 10 de marzo de aquel año queda destinado a este Batallón Cazadores de Barbastro, con el que se vio involucrado el 11 de octubre en la acción de los cerros de Cutar y Santa Rita contra los insurrectos republicanos que fueron dispersados después de causarles algunos muertos y heridos; por el que fue ascendido a Teniente de Infantería.
         Por Real Orden de 13 de mayo de 1872, fue destinado a los órdenes de don Fernando Primo de Rivera, entonces Jefe de Brigada del Ejército de operaciones del Norte, con el que ganó condecoraciones y ascensos por méritos, hasta que por Real Orden de 23 de noviembre de este año fue destinado al Regimiento de Cantabria nº 39, presentándose el 27 a Salamanca, Brigadier del mismo y Gobernador Militar de Málaga, y como ayudante interino del mismo asistió los días 28 y 29 a los sucesos ocurridos en Málaga contra los republicanos, en los que consiguió el grado de Capitán. Por otra Real Orden de 8 de enero de 1873 fue nombrado Ayudante de campo del Mariscal D. Fernando Primo de Rivera, que se encontraba destinado en el Ejercito del Norte, donde ascendió a Comandante antes el 23 de diciembre.
         Ascendido a Coronel el 20 de septiembre de 1876, cargo efectivo desde el 5 de octubre de 1888. Fue destinado de nuevo á las órdenes del General Primo de Rivera, en diciembre de 1875, lo que deja notar la empatía creada entre ambos. Comandante de Infantería y Fiscal de Causas de la Capitanía General de Castilla la Nueva, por Real Orden de 5 de marzo de 1880. Inspector especial de 2ª clase de ferrocarriles, desde el 7 de febrero de 1882. Por su actuación en los sucesos ocurridos en Madrid la noche del 19 de septiembre de 1886, fue ascendido a Teniente Coronel, y el Ministro de fomento de entonces le propuso para la condecoración de Isabel la Católica. Por Real Orden de 22 de diciembre de aquel año fue destinado al 2º Batallón del regimiento de Infantería de Baleares nº 42.
         Ya como Coronel de Infantería fue destinado a la comandancia de Antequera en diciembre de 1888, donde estuvo menos de un mes, porque en enero del año siguiente fue destinado a la de Guadalajara. El 28 de noviembre recibió el mando del Regimiento de Burgos nº 36, al que se incorporó en Logroño. El 25 mayo de 1891 obtuvo el mando del Regimiento de Saboya nº 6. El 19 de noviembre de 1891 se le encargo el mando del Regimiento de Infantería de Borbón nº 17, al que se incorporó en Málaga; y al mando de este Regimiento, el 20 de octubre de 1893, embarcó  junto al batallón de cazadores de Cuba, en el puerto de Málaga, en el vapor San Agustín, con destino a reforzar la guarnición de Melilla, que el 2 de octubre anterior, había sido violentamente agredida por los rifeños, preludio de lo que se avecinaba. Por esta actuación obtuvo una Cruz de tercera clase del Merito Militar, de las designadas para premiar los servicios de guerra.
          Obtuvo en 1896 la Cruz de San Hermenegildo. Estando en Málaga, fue destinado al ejército de operaciones del distrito de Filipinas, partiendo desde la estación de ferrocarril de la ciudad el 24 de marzo de 1897, y a despedirlo acuden, además de su familia, y las autoridades civiles y militares de la ciudad, un buen número de soldados del regimiento Borbón, llegando a Manila el 23 de abril siguiente. En mayo de aquel mismo año, siendo coronel de Infantería, es promovido para General de Brigada, por merito de guerra, por las heridas recibidas en la toma de Maragontón. El 1º de junio es nombrado Gobernador Político Militar de la provincia de Yloilo y Comandante General de Panay y Negros. En Yloilo construyó un cuartel para albergar dos compañías y alojamiento para el depósito de Convalecientes. Organizó una compañía de 200 voluntarios que marchó a Manila; otra de voluntarios locales y una sección de Caballería en Yloilo, que lograron dispersar las partidas que se levantaron en Cápiz, y Negros. El 6 de abril de 1898 le fue concedida la Medalla de bronce, creada aquel mismo año para conmemorar los servicios prestados por los leales Voluntarios de Filipinas.
         En abril de 1898, recibe la Gran Cruz de la Orden militar de María Cristina. Siendo General de división, fue ascendido a General de Brigada, por decreto firmado por el Rey el 4 de abril de 1907. Por otro Real Decreto, fue nombrado subinspector de las tropas de la quinta región militar, en febrero de 1910.
         Siendo General de División y Gobernador Militar de Zaragoza, protagonizó un “altercado entre caballeros”, en enero de 1911, con su homologo el Capitán General de Aragón, señor Huerta.
         El día 14 de enero el señor Huertas hizo saber al Gobernador Militar de Zaragoza su disgusto por la forma de redactar o comunicar la orden de la plaza, según el interpretaba del reglamento para la publicación de ordenes; mientras el señor Viana afirmaba hacerlo al pie de la letra según las ordenanzas militares. Ante estas discrepancias, el señor Viana comunicó al señor Huerta que tendría mucho gusto en variar el sistema y acomodarlo a las órdenes que este le diera, para lo que le suplicaba le diera instrucciones precisas. Estando en esos trámites sufrió el señor Viana una pequeña enfermedad por la que se dio de baja para el servicio. El día 19 recibió la visita particular del General Huerta, y al darse de alta el siguiente día 20, recibió un oficio de dicho General, comunicándole que por no haber cumplido su orden verbal del día 14 quedase arrestado en su domicilio hasta nueva orden. De este acto se interpreta que el señor Viana se dio de baja de forma intencionada, para así quedar libre de obedecer unas órdenes que no compartía, en tanto llegaban otras más precisas, lo que no escapo a la perspicacia del señor Huertas.
         Cumplió la orden de arresto el señor Viana Cárdenas, encontrándose ya en libertad y en posesión de su destino para el día 24. Sin embargo, al levantar el arresto el Capitán General señor Huertas al Viana Cárdenas, le escribió una carta por la que le relevaba de la obligación de presentarse ante el, considerando su estado de salud. Pero el general Viana, ignorando este documento, se presentó en el despacho del Capitán General, y cuadrándose miliarmente le dijo:  
         - A la orden de V.E., cumpliendo el deber que la ordenanza me impone de presentarme a V.E., cumplido el arresto. ¿Ordena algo V.E.?-
         - Nada. Puede V.E. retirarse.- contesto el Capitán General.
         Pero ya su futuro estaba fijado, y el 2 de febrero siguiente se hizo publico el Real Decreto por el que era nombrado Gobernador Militar de Menorca, lo que se puede interpretar como una especie de “castigo”; aunque no le duró más de siete días, posiblemente gracias a su ejemplar hoja de servicios, el 9 de ese mismo mes, por el Rey Don Alfonso XIII, fue nombrado General de la sexta división (Alicante). En esta ciudad aun habría de ser nombrado presidente honorario de la Real Sociedad de Tiro de Pichón de Alicante, en enero de 1912; y en ella falleció en agosto de aquel mismo año. Por expresa voluntad suya, el entierro fue muy humilde, sin honores ni coronas ni cintas en el féretro, que fue llevado a hombros por los ordenanzas del fallecido y su propio hermano don Gaspar de Viana Cárdenas y Milla, encargado de la estampilla del Palacio Real. El duelo fue presidido, además de por diversas personalidades, por su hijo don Fernando Viana Cárdenas Castellanos, alumno de la academia de Infantería.

                                                     
D. Salvador de Viana Cárdenas y Milla, recién ascendido General de Brigada.
   
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                                                              DON JOSÉ CARBAJAL Y HUÉ.
                                                                             (1835-1899)
                                                                     

         Nació en Málaga el 8 de octubre de 1835, en el número 25 de la plazuela conocida aún hoy como Hoyo de Esparteros. Hijo del Notario don Francisco Carbajal, nacido en 1812, y de su esposa doña Magdalena Hue, nacida en 1813, ambos naturales de Málaga.
         Huérfano a temprana edad, su madre, de origen extranjero, le hizo estudiar en Burdeos. Fundó en Málaga una Academia de la Juventud, que después se convertiría en Circulo Democrático. Estuvo en el circulo de ideas de Rivero y Cautelar, tomando parte en la Revolución  de septiembre de 1868; y al año siguiente, en septiembre de 1869 rechazó la Intendencia que se le ofrecía en Cuba. Por aquellos años ya formaba parte de la Diputación Provincial de Málaga. Su figura toma peso a partir de este momento, formando parte de las filas republicanas. Fue por primera vez a Cortes, como Diputado por el distrito de Gaucín el 30 de agosto de 1872. Al proclamarse la 1ª República en febrero de 1873, fue nombrado Subsecretario de Gobernación, en el Ministerio que en tal momento asumió Pi y Margall y estando en la Presidencia Estanislao Figueras. En este Gobierno, el señor Carvajal fue designado Ministro de Hacienda, cargo que ostentó del 28 de junio al 8 de septiembre del año 1873; corto tiempo en que tuvo que hacer grandes esfuerzos para nivelar el presupuesto. Con el Gobierno que en la misma 1ª República formó, entró a desempeñar la cartera de Estado, pero terminó su gestión al caer la República por el golpe de Pavía. En la Restauración continuó siendo Diputado por Málaga, y a pesar de irse retirando progresivamente de la vida política, realizó interesantes intervenciones en el Ateneo de Madrid, ciudad en la que también fue Decano de su Colegio de Abogados. Fue acérrimo adversario de la monarquía.
         Siendo diputado a Cortes por la provincia de Málaga, fue nombrado subsecretario del ministerio de la Gobernación, según Decreto de 1º de marzo de 1873, y apoyó desde Madrid la concesión de armas a los voluntarios de la República en Málaga. Dimite del cargo de Secretario de Gobernación, en Madrid el 28 de abril de 1873.
         En 1880 contribuyo a la formación del partido republicano progresista, a pesar de mostrarse partidario de la unión republicana.
         Sirva este resumen para que el lector conozca la trayectoria política y profesional del personaje, que otras obras tratan más extensamente.
         Hacia 1887 se retira de la vida política, para dedicarse exclusivamente a la jurisprudencia. Ya el 19 de diciembre de 1857, consta como socio nº 44, de mérito y número, de la Sociedad Económica Amigos del País de Málaga.



         Estuvo prestando importantes cantidades de dinero a su madre política, doña Josefa Milla, sin interés alguno, para afrontar el pago de ciertos compromisos y labores propias de sus fincas, cuyo único producto era el vino. Sin embargo, doña Josefa Milla decidió hipotecar dos de sus fincas por tiempo de un año, a favor de don José, estas eran: Cárdenas, en los Pechos de Cártama; y Aguilera y Castillo, en el Arroyo de las Cañas.
         Compró el 31 de enero de 1867 al comerciante malagueño, Manuel Gabriel del Valle, la Hacienda de Motage, compuesta de diecinueve fanegas de tierra, que aquel había adquirido entre 1845 y 1862, en forma de cinco fincas a distintos vecinos de Cártama; situada en la dehesa baja, y comprendidas entre la sierra de los Pedregales y el río Guadalhorce, en la que se incluía la propia fuente del mismo nombre, en precio de diez mil escudos reales.
         “Toda esta frenética actividad profesional, intelectual y política no le impidieron formar una familia, modélica en su tiempo. No sin oposición de los padres de la novia, debido a sus ideas democráticas y republicanas, se casa con Concepción Viana-Cárdenas y Milla, con la que tiene cinco hijos”.
         Fallece en Madrid a las tres y cuarto de la tarde del día 4 de junio de 1899, siendo Jefe de Contabilidad y Tráfico en la Compañía de Ferrocarriles Andaluces.
         A su viuda, doña Concepción Viana Cárdenas, quedó una pensión de 3.750 pesetas anuales.


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                                                                            La Colonia de Santa Inés. 
         En el año 1879, compró don Francisco de Viana Cárdenas y Milla; a su tía doña Mª del Carmen Milla (hermana de su madre), una parcela, parte de la Hacienda de El Atabal, para, en unión de su socio y cuñado José María de Uribe y Disdier, montar una fábrica de material cerámico, aprovechando que la finca había sido declarada por el Gobierno Colonia Agrícola e Industrial; dando origen de esta forma a la que luego sería conocida como Colonia de Santa Inés.
         Don Francisco de Paula de Viana Cárdenas y Milla eligió este lugar tanto por la calidad y cantidad de arcilla existente, como por la abundante agua, trasportada a través del cercano arroyo de la Culebra (actual arroyo de la Salud).
          Al menos desde 1881 consta estar en funcionamiento y con una producción mecanizada, en manos de don Francisco, ya que su cuñado residía en Madrid; siendo la primera y única de este ramo en la Málaga del siglo XIX, que ya en 1886 producía 20.000 ladrillos al día, además de solerías, tejas, zócalos, alfarería, jarrones, pedestales, balaustradas y otras piezas artísticas de arcilla; material que se obtenía del cercano yacimiento, a una media de treinta y dos metros cúbicos diarios. En 1890 contaba con veintidós hornos de última generación para tejas y ladrillos, y dos para cerámica. La alfarería artística, muy demandadas en el extranjero, estuvo dirigida por el profesor Sr. D. José Cubero, el que ya en 1861, regentaba una tienda de figuras de barro en el Pasaje de Heredia de esta ciudad. Es posible que de este señor adquiriese la afición barrista tan de moda en aquella época, atreviéndose a realizar algunas obras de su propia mano, entendemos que con la orientación del director de su fábrica. De estas, hemos tenido noticias al menos de una, representando un pescador, adquirida en Gibraltar, aunque sus obras nunca llegaron a tener el prestigio de las del señor Cubero.
         Es citado don Francisco Viana Cárdenas, por José Luis Romero de Torres en su libro “Los Barros Malagueños del Museo de Unicaja de Artes Populares del Mesón de la Victoria”, como barrista del siglo XIX.

         En esta fábrica no sólo se producían ladrillos y tejas, también una amplia variedad de elementos ornamentales en barro cocido, tales como: azulejos árabes, jardineras, cuadros con figuras en relieve, jarrones decorados, figuras para surtidor, ánforas, etc. En el año 1892, obtuvo don Francisco de Viana Cárdenas, como propietario de la fábrica, una medalla de oro de primera clase, en la Exposición Artística Industrial y Agrícola de Málaga. 
                                                           


         Desde que se pusiera en funcionamiento existió en torno a la fábrica un barrio para los empleados, algo habitual en otras industrias, pero en esta imprescindible dada la lejanía de la ciudad. Este barrio pronto se volvió populoso y tuvo todos los servicios necesarios, desde la escolarización gratuita y obligatoria de todos los hijos de los trabajadores, incluidos festejos propios, que no tenían que envidiar a los de cualquier pueblo; como la novillada celebrada el 17 de agosto de 1896: “En la Colonia de Santa Inés, del Camino de Antequera, propiedad de don Francisco Viana Cárdenas, se celebró una novillada, que estuvo muy concurrida, siendo el matador el novillero granadino Francisco Muñoz (a) Curro”.
         Por disputas con el propietario de los terrenos fue vendida al empresario Modesto Escobar Acosta (Torrox, 1887 – Málaga, 1936).

         Pero además de esta, don Francisco de Viana Cárdenas fundó otra fábrica igualmente en la Colonia de Santa Inés, dedicada al embotellamiento y comercialización de aguas, llamada La Prodigiosa.
                            
Anuncio aparecido en la Guía de Málaga y su Provincia para el año 1907.



                                
La fábrica de Santa Inés en 1920.


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      Los Strachan Viana Cárdenas.
         Don Guillermo Strachan, natural de Málaga pero afincado en Gibraltar; contrajo matrimonio con doña Magdalena Jáuregui y Saborido. Fue el hijo único de estos:
         Don Fernando Strachan Jáuregui, nacido en 1812 en Málaga, agrimensor de profesión y residente en Cártama. Fue Mención Honorifica como agricultor, en la Exposición provincial celebrada entre abril y octubre de 1862. Casó en 1º de febrero de 1840 con doña Antonia Viana Cárdena del Canto, nacida en 1822, natural de la misma Villa. Tras residir durante algunos años en el pueblo natal, adquieren de don Diego Arssu Marra López la casa número 27 de Hoyo de Esparteros en Málaga, que linda por su izquierda con la número 29, propiedad de doña Amalia Heredia Livermore, heredera de don Manuel Agustín Heredia.
         Falleció don Fernando Strachan Jáuregui, el 4 de marzo de 1895, por congestión cerebral, cuando se encontraba residiendo en el número 7 de la calle Larios; casa que precisamente había diseñado su hijo Eduardo.
         Fueron los hijos de estos:
         1º María de los Remedios Strachan Viana Cárdenas, nacida en 1843. Casó con Enrique Guerrero Pacheco
         2º Guillermo Strachan Viana Cárdenas, nacido en 1846. Murió el 7 de mayo de 1885, a causa de tuberculosis pulmonar, en el domicilio familiar, sito en el Hoyo de Esparteros, estando aún soltero.
         Escritor é Investigador, nos consta que antes de 1861 ya había escrito sobre las colonizaciones fenicias de antiguas poblaciones costeras de Málaga.
         3º Aurora Strachan Viana Cárdenas, nacida en 1847. Fallecida el 23 de marzo de 1932.
         4º Eduardo Strachan Viana Cárdenas, nacido en 1853.
         5º Magdalena Strachan Viana Cárdenas, nacida en 1851. Contrajo matrimonio el 21 de noviembre de 1894, con el entonces maestro de obras, don José Hidalgo Espildora.
         Falleció doña Magdalena el 13 de octubre de 1899, tan solo dos meses después que su hermano Eduardo. Después de esto, su esposo don José Hidalgo otorgó escritura de renuncia a los bienes procedentes de la herencia de su esposa, a favor de sus cuñadas María de los Remedios y Aurora. Las dos hermanas correspondieron otorgando otra por la que renunciaban a la mitad que les correspondía de los bienes gananciales que doña Magdalena había obtenido durante su matrimonio.

         Don José Hidalgo Espildora, natural de Casarabonela; tras el fallecimiento de su esposa residió en soledad en la popular calle del Marques de Larios, al menos entre 1912 y 1916. Sin embargo no perdió el contacto con su familia política, con la que siguió manteniendo buenas relaciones; ni tampoco con Cártama, como queda demostrado en el cancel de entrada a la Ermita de la Virgen de los Remedios, en cuya solería quedo impreso el nombre de su fabrica de "Mosaicos Hidráulicos", además de su nombre y la fecha en los bancos de piedra artificial que franquean la entrada. Falleció don José Hidalgo Espildora el 29 de enero de 1934.
                               




                   
Abajo a la izquierda, la fachada de La Fabril Malagueña.


Banco a la entrada de la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, en Cártama.


Baldosa a la entrada de la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, en Cártama.




                                            
 Don José Hidalgo en su taller, con uno de los bancos donados a Cártama.


         6º Fernando Strachan Viana Cárdenas, nacido en Málaga el 30 de noviembre de 1852, en la calle Gavíra, donde ya se habían trasladado sus padres. Murió el 28 de diciembre de 1886, a causa de tuberculosis laríngea, en el domicilio familiar, sito en el Hoyo de Esparteros, estando aún soltero.
         Obtuvo durante la Exposición de Industria, Agricultura y Ganadería, una mención honorífica por los productos forestales obtenidos de la sierra de Cártama (carbones y derivados).


                                                               
Don Eduardo Strachan Viana Cárdenas.

         Nació en Cártama en el año 1853. Dedicó toda su vida a la arquitectura. Comenzó su actividad como maestro de obras en 1870 y entre sus obras más conocidas se encuentran la mayoría de los edificios de la recién creada Calle Larios. Enumerar las obras realizadas por don Eduardo Strachan sería una labor interminable, ya que a la larga lista de las conocidas habría que sumar otras en las que tuvo participación y siempre había hallazgos de última hora. Por esto me remito a la bibliografía existente, en la que se describen la mayoría de ellas y se dan cuantiosos detalles.
         Murió en Madrid el 2 de agosto de 1899, de hemoptisis (perdida de sangre por vía bucal), con 46 años de edad. Por la cantidad de bienes que dejaba don Eduardo, se acordó que debía anunciarse el fallecimiento en los medios, y mediante edictos, por si alguna persona creía tener derecho a reclamar parte de estos bienes. Estos eran:
-          7 viviendas modernas distribuidas por la ciudad.
-          Una finca de secano de 9 fanegas de tierra, sembrada de olivos, en la Villa de Tolox.
-          Tomas y distribuciones de las aguas de Torremolinos para seis de sus casas, con derechos y costas.
         En total sumaban estos bienes 90.139 pesetas; que pasaron a dividirse en dos mitades iguales entre sus dos hermanas, María de los Remedios y Aurora; ya que el esposo de su difunta hermana Magdalena había renunciado a su parte, como hemos visto en aquel apartado.
         En el año 1900 fueron trasladados sus restos al mausoleo familiar del cementerio de San Miguel de Málaga.


         Después de haber fallecido don Eduardo, las dos hermanas supervivientes, María de los Remedios y Aurora,  recibieron en donación, por parte del arquitecto don Tomas Brioso Mapelli (1854-1908), un solar del que era propietario en el cementerio de San Miguel, lo que nos da una idea del aprecio y amistad que existía entre los dos hombres. Las dos hermanas construyeron en este solar verja de hierro y piedra para rodear los ocho enterramientos que en él habrían de instalarse.


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      Los Alarcón Luján.
         Grandes e ilustres hijos ha dado esta familia a Málaga, todos oriundos de Cártama, cuya rama troncal se desprende los Viana Cárdenas en la persona de Antonia Viana Cárdenas Valenzuela, casada con Antonio Eulogio de Salcedo y Gálvez, como quedó explicado más atrás.
         Hija de estos fue doña Josefa de Salcedo y Viana Cárdenas, bautizada el 23 de agosto de 1758 en la Iglesia de San Pedro de Cártama. Casada el 12 de octubre de 1784, en la misma Iglesia, con don Fermín Lujan de la Vega, nacido en 1755 en Pamplona.
         La única hija de estos, doña Teresa Lujan Salcedo, al contraer matrimonio con don Cristóbal Alarcón de Messa, dio lugar a la saga cartameña de los Alarcón-Luján, tan prospera y floreciente para nuestra ciudad.
         Don Cristóbal Alarcón de Mesa, nacido el 5 de mayo de 1787, bautizado en la Iglesia de San Juan de Málaga. Del que hemos encontrado datos que afirman fue profesor de medicina en Málaga; procedía de Cuenca. Tuvo una gran posición social. Ya en 1837 es poseedor de bodegas y exporta sus vinos al extranjero, obtenidos de sus fincas en Cártama y otras arrendadas en Sedella y Álora. Se conservan las etiquetas de las botellas de vino a nombre de su hijo Fermín de Alarcón. Fueron los hijos de estos:
         1º. – Trinidad Alarcón Luján; nacida en Cártama el 21 de julio de 1819; fallecida en noviembre de 1876, con 57 años. Casada el 26 de febrero de 1842, en la Iglesia de Santiago de Málaga; con don Juan Enrique Krauel O´Brenan, nacido en 1811.
         2º. – José Alarcón Luján; nacido en Cártama el 21 de marzo de 1821, y fallecido también en su pueblo un 14 de noviembre de 1902, a los 81 años
         Su casa en calle del Viento, es una de las principales y mas hermosas del pueblo. De estilo neobarroco, destaca la entrada con frontón partido para alojar el balcón.
                                                                   
Casa de don José Alarcón Luján en Cártama.

         Formó parte Don José, de la Unión Liberal de la época, y fue Diputado a Cortes por Campillo.  Designado el 10 de septiembre de 1857, por el Ayuntamiento de Málaga, junto con otros Concejales, para pasar a Madrid la Exposición Universal.
         Ocupó la alcaldía de Málaga en diversas ocasiones entre 1876 y 1881. Intervino en el proyecto de calle Larios, algunos jardines y otras reformas de Málaga, con unos resultados que agradaron notablemente al Rey Alfonso XII en su visita a Málaga de 1877. Y de tal forma que el monarca le ofreció el título de Marqués de Cártama, aunque él lo rechazó. Al acabar la mencionada calle Larios, se puso el nombre de Alarcón Lujan a la antigua calle Pescadores.
         Al fallecer su hijo Fernando, decidió fundar en una casa de su propiedad sita en calle Ollerías de Málaga, la “Hospedería de niños pobres”, la cual quedó inaugurada el 9 de septiembre de 1902, y sustentó mientras vivió.
                                                                         
Don José Alarcón Lujan.

         Contrajo matrimonio en la Iglesia de San Pedro de Cártama, el 8 de abril de 1858, con Doña Teresa Herrera Andrés-Cardenal, nacida en La Habana en 1829. Fueron sus hijos; María de los Remedios, Concepción, Josefa, Soledad, Fernando, Francisco y Juan.
         Entre estos hay que destacar a doña María de los Remedios Alarcón Herrera, casada con el abogado malagueño don Juan Blasco Barroso, y que amadrino en su bautizo a Pablo Picasso, por la que el insigne pintor malagueño lleva entre uno de sus doce nombres “de los Remedios”.
         3º. – Carmen Alarcón Luján; nacida en Cártama el 29 de septiembre de 1822. Casada el 25 de mayo de 1849, en la Iglesia de Santa Cruz y San Felipe Neri (Málaga);  con don Juan Bautista Rubio  del Castillo, nacido en 1824.
         4º. – Fermín Alarcón Luján; nacido en Málaga el 13 de mayo de 1824, y fallecido en la misma ciudad el 4 de septiembre de 1898, a los 74 años.
         Casado el 28 de mayo de 1848 en Albuñol (Granada), con Adelina Manescau Otsman, nacida en Málaga el 4 de abril de 1927, y bautizada el siguiente día 7 en la Iglesia de San Juan.
         Fue Diputado Provincial, Comendador de la Orden de Isabel la Católica y Prior de la Orden Tercera de Servitas; Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Caridad y Hospital de San Julián de Málaga, desde el 27 de mayo de 1877 hasta su fallecimiento en 1898, en que le sucedió su hijo, don Cristóbal Alarcón Manescau.
                                                                         
Don Fermín Alarcón Lujan.
                                        


         Destacado empresario de su época que mandaba sus productos a las principales capitales de Europa y América. Tenía sus propios lagares y bodegas en las que embotellaba el vino de sus viñas para exportarlo junto con otros productos. Solares, casas y almacenes en Málaga. Tierras en Cártama, la principal, la Finca Los Remedios que él mismo formó con la adquisición de terrenos colindantes; diez pequeñas casas para alquiler en el pueblo; y su casa particular el la calle Concepción de Cártama.

         5º. – Cristóbal María Alarcón Luján; nacido en Málaga el 23 de diciembre de 1825, y fallecido en 1826, con un año de edad.
         6º. – Cristóbal Antonio Alarcón Luján; nacido en Málaga el 30 de abril de 1827. Casado el 6 de octubre de 1854, en la Iglesia de Santiago de Málaga, con Aurora Bonel y Villavicencio, nacida en 1831 en Baza, Granada. Contrajo este un segundo matrimonio el 18 de abril de 1868, con María de la Concepción Trigueros Romero.
         7º. – Teresa Alarcón Luján; nacida el 26 de enero de 1829, y fallecida a los seis meses de edad.
         8º. – María Alarcón Luján; nacida el 24 de abril de 1830.
         9º. – Teresa Alarcón Luján; nacida el 5 de diciembre de 1831 y fallecida el 25 de febrero de 1913 a los 81 años de edad. Casada el 31 de octubre de 1858, en la Iglesia de San Felipe Neri, Málaga; con Augusto Ruiz de la Herrán Guerrero, nacido en 1828.
         10º. – María Dolores Alarcón Luján; nacida el 6 de enero de 1833, y fallecida en ese mismo año.
         11º. – Rafael Alarcón Luján; nacido el 10 de mayo de 1834, fallecido el 8 de diciembre de 1893, con 59 años de edad. Casado el 1 de julio de 1863, en la Iglesia de Santa Cruz y San Felipe Neri, Málaga; con Virginia Lengo y Rico, nacida en 1835.
         12º. – María Josefa Alarcón Luján; nacida el 2 de julio de 1835, fallecida el 16 de diciembre de 1913, a los 78 años. Casada el 6 de octubre de 1854, en la Iglesia de Santa Cruz y San Felipe Neri, Málaga; con el abogado don Luis de Souvirón de Torres, nacido en 1823.
         13º. – Manuel Alarcón Luján; nacido el 19 de febrero de 1838, fallecido el 20 de octubre de 1899, a los 61 años. Casado Celerina Castellote Hernández. Miembro de la Logia masónica “Luz de Málaga”, con el título de Maestro de ceremonias, grado 1º, Simb. Rivadavia.
         14º. – Fernando Alarcón Luján; que tuvo su domicilio en el número 6 de la Plaza de Arriola. Fue propietario de una parcela de riego en el partido de Doña Ana de Cártama; la cual vendió el 23 de septiembre de 1871 a don Carlos Larios.