viernes, 26 de mayo de 2017

Catálogo de patrimonio histórico-artístico del Cementerio municipal de Cártama.

         Las necrópolis y recintos de enterramiento de todo el mundo albergan un patrimonio histórico que a menudo olvidamos y son fuente de información para diversas temáticas. Desde el neolítico a nuestros días, cada cultura aporta un importante patrimonio, tanto en arquitectura como en rituales funerarios. En este trabajo nos centraremos en el trazado histórico-descriptivo del actual cementerio de Cártama.
         En los repartimientos tras la conquista del territorio malagueño a los musulmanes, encontramos la referencia al primer cementerio cristiano que tuviese la Villa; que con una sociedad profundamente condicionada por el factor religioso, se situó a espaldas de la iglesia, en el espacio circundante llamado “compas”. “Diego Fernández de Montemolyn. Primeramente una casa que hizo en un solar, que ha por linderos con el cementerio de la iglesia e con la plaça.”  Aunque de estos primeros tiempos no nos ha llegado vestigio alguno de que llegase a usarse, quizás porque en la actualidad todo este perímetro se encuentra construido; pero si nos consta que existiesen enterramientos dentro del templo, practica muy común hasta que el 3 de abril de 1787 el rey Carlos III dictase una Real Cédula, ordenando la construcción de cementerios y que se hiciese alejada de las poblaciones y se prohibían la inhumación en los templos; debido a la epidemia que en 1781 asoló la villa de Pasajes, en Guipúzcoa, que tuvo su origen en la Iglesia parroquial, al no existir normas sanitarias sobre los enterramientos. A pesas de ello la iglesia seguiría permitiendo los enterramientos dentro de los templos.

         El siguiente camposanto de que tenemos noticias en Cártama estuvo situado al pie del acceso oriental de la localidad, y a las puertas de éste, la Ermita de San Sebastián, según se recoge en un documento de 1629; el mismo lugar en que se colocase en 1752, la columna romana que hoy podemos ver, aunque desplazada de su lugar original, y que entonces sirviese de “cruz de humilladero”. Ermita y cementerio hoy desparecidos, pero que sobre el terreno aún se pueden ver de vez en cuando restos óseos los antiguos enterramientos.
         Aun existiendo Cementerio, se seguían enterrando personas dentro de la Iglesia, por lo general las de clase alta. Pero en agosto de 1804 reciben los Ayuntamientos una nueva orden de la superioridad prohibiendo los enterramientos dentro de la Iglesia y que se construya un cementerio. Todos los indicios parecen indicar que en Cártama se siguió usando el mismo recinto, quizás con alguna ampliación, en unos terrenos que voluntariamente cede un vecino, a condición de que se le dé exclusivamente este uso y cuando deje de usarse para lo acordado vuelva a su propiedad. Por esta última circunstancia a la que hay que añadir que se encontraba en estado ruinoso, con la cerca abierta a merced de que entrasen los animales; en abril de 1861 hace una visita a la localidad el Gobernador Civil de la Provincia y se le solicita que nombre un vocal de la Junta Provincial de Sanidad, para que designe el lugar más adecuado para construir el nuevo Cementerio. Dicho delegado llega a Cártama el 20 de junio y recorre los alrededores del municipio acompañado de técnicos municipales que le asesoran, decretando que el lugar más idóneo para instalar el nuevo recinto era “una pequeña eminencia” en un terreno de olivar conocido como “Olivar del Hoyo” y de “Santa Ana”, en el partido de La Mata, junto al camino de Alhaurin el Grande, a unas 600 varas de la última casa de la población, donde señala un cuadrado de 36 metros cada lado dentro del cual se construiría el nuevo cementerio. Lo cual comunica al Gobernador Civil el 12 de julio de 1861.
         Estos terrenos resultan ser propiedad de los vecinos don José Salcedo y don José Baquero, los cuales son citados para proceder la compra de los mismos. Pero el tiempo pasa y no hay movimientos dirigidos a realizar estas obras, por lo que el Gobernador Civil envía el 11 de febrero de 1862 un comunicado al Ayuntamiento de Cártama, advirtiendo de que de no tener en quince días el plano, presupuesto y condiciones de obra, el Ayuntamiento se verá multado con 1.000 reales. Reunir de nuevo a los arquitectos para que confeccionasen un nuevo plano acorde con las exigencias del Gobierno Civil superaría el plazo establecido y supondría hacer frente a la multa; así que se decide que sea el vecino de Cártama, Maestro de Obras de la Villa, don Félix Cañamero, quien forme los nuevos planos, con la confianza de que estos serán revisados por el Arquitecto Provincial. Así se hace, se le notifica y hace el encargo al Sr. Cañamero el 16 de febrero de 1862, que este presenta el siguiente día 20, y una vez enviado al Gobierno Civil y revisado para que se le hagan algunas correcciones, es aprobado el 27 de abril.

                                                 

         El 11 de mayo, es publicado un edicto en el Boletín Oficial de la Provincia, anunciando la salida a subasta las obras de construcción del nuevo cementerio en las afueras del pueblo, con arreglo al presupuesto y condiciones que ha acordado el Ayuntamiento. Pero las propuestas presentadas o bien exceden el presupuesto o no reúnen las condiciones que se exigen, por lo que el día 22 de mayo de aquel año en que se cumple el plazo, reunido el Ayuntamiento a la una de la tarde como estaba acordado en el edicto, resulta que el único postor presentado es el vecino de Cártama don Francisco Cañamero Ramos (1821-1889?), que además de reunir las condiciones exigidas en su presupuesto, presenta como fiador de la obra y su trabajo al don Rafael Alarcón Lujan (1834-1893); pero el señor Cañamero además pondría sus propias condiciones, como la de exigir que la obra le fuese revisada cada quince días, abonándosele lo ejecutado hasta entonces, hasta cumplir el plazo de cuatro meses que se ha fijado para la terminación de la obra y la cantidad de 23.454 reales en que se ha presupuestado.

         El terreno señalado resulta ser un cuadrado de treinta y seis metros de lado, que se pagó al precio de 650 reales, dentro del cual se construiría el recinto amurallado de 34 metros de lado, que albergaría el nuevo cementerio. La cerca de medio metro de grosor, se proyecta de tres metros de altura, en mampostería de piedra, con pilares de ladrillo, hiladas de verdugado, rematada con albardilla, construido el muro en barro de buena calidad y “piedra dura”, lo que supone usar mayoritariamente las calizas que tanto abundan en las cercanías; las mezclas “a cal y canto” al estilo de la época, esto es: de dos espuertas de arena y una de cal para la mampostería y para zajarrar una de arena y otra de cal; el acabado de la cerca se exige que sea enlucida y blanqueada. En el interior 48 nichos en cuatro tongadas fabricado en hormigón, cada uno de ellos de 60 centímetros de altura por 75 de anchura, con bóveda y solería en ladrillos y yeso. Un osario de tres metros de diámetro por otros tres de profundidad, junto al muro accidental. Un edificio que sirve de portería para el encargado, con armadura de madera y teja moruna y una cruz en el centro del patio.


                                                                          Foto 2. Plano definitivo.

          Por las hemerotecas sabemos que se acabó de construir en 1863, recibiendo el Alcalde autorización para trasladar los restos desde el cementerio antiguo al nuevo, en diciembre de 1871, al tiempo que recibe la misma autorización la vecina población de Churriana.

                                                  

                                                                         Foto 3. Autorización.                                                                

         Pronto se harían necesarias mejoras y ampliaciones, como la que en 1894 hiciese el Alcalde don José Salgado Faura, de la cual ha quedado constancia en la cancela de entrada y que entendemos estas mejoras además comprendían el arco que la alberga, con hornacina en el frontón, así como la ampliación de la fachada principal a la que se anexionó un almacén más grande y una casa que sirviese de oficinas del encargado, recientemente demolida debido a su mal estado después de más de cien años.

         Al comenzar el siglo se acomete la construcción de nuevos nichos, a cargo de don Claudio Cañamero Ramos. No podemos constatar cuelas fueron, pero sabemos que el coste de la obra fue de ochocientas veinte y cinco pesetas con cincuenta céntimos, en el que se incluye los jornales y materiales invertidos en la construcción.
         En agosto de 1931 la señora doña Dolores Roldán Salcedo cede al Ayuntamiento de forma gratuita, un trozo de terreno de su propiedad junto al Cementerio sembrado de olivos, para que se destine a la ampliación del recinto; poniendo como condiciones, el que se respete la cosecha de aceite y los árboles arrancados se conviertan en leña que sea depositada en su casa, y el que se le reserve dentro del recinto una faja de terreno a lo largo de la pared Este, de cuatro metros de ancho, en total 140 metros cuadrados; propuesta que es aceptada por el Ayuntamiento presidido por el entonces Alcalde don Antonio Serrano Ocaña, cediéndosele para cumplir lo acordado, la franja de terreno junto al muro Este del nuevo recinto. Por entonces ya poseía esta familia un panteón en el patio antiguo, lugar ocupado hoy por el nº 16.  De esta forma los muros del recinto originario quedarían embutidos entre nichos. A partir de entonces se distinguen el “patio antiguo” y el “patio nuevo”.

                                                                        Foto 4. Plano del patio antiguo.

  

Foto 5. Patio antiguo.
    

Foto 6. Patio nuevo.

Foto 7. Muro exteruior de 1862.
        

Foto 8. Muro interior de 1862, paso del patio antiguo al patio nuevo.

                                                         Foto 9. Paso del patio antiguo al patio nuevo.

                                                   Foto 10. Ubicación de los lugares y elementos descritos.

         Entre los elementos históricos que se conservan en el cementerio de Cártama, así como de los personajes ilustres que en él se encuentran, destacan los siguientes:

         Los arcos interiores y cancela en forja de la puerta principal, que como en la misma se puede leer y se ha dicho, corresponde a la reforma que en 1894 hiciese el Alcalde don José Salgado Faura. La obra se culmina con un frontón en el que se inserta una hornacina alumbrada por un farol andaluz, en la que en su día debió existir una imagen de su patrono San Rafael, pero que hoy alberga una inmaculada; y sobre todo ello una cruz de forja bellamente labrada.
Entrada antes de ser derruida la vivienda del encargado. 
         Los arcos que da paso del patrio antiguo al patio nuevo que data de la ampliación del recinto que se hiciese don Claudio Cañamero Ramos en el año 1900, así como los que dan paso a las distintas calles de nichos.
Entrada principal


Entrada principal.
Arcos interiores.

         En el interior el elemento de mayor antigüedad que existe es sin duda la inscripción romana en el “cipo” o pedestal sobre el que descansó el busto de DECIMIA DECIMIE PROCULA.  El cual afirma el Doctor Rodríguez de Berlanga, que la vio en 1861 frente a la ermita de la Vera-Cruz, esto es, en el actual parque del Santo Cristo, ya que allí fue donde existió aquella ermita conocida como “del Santo Cristo de la Vera Cruz”.

         Entre los personajes, lapidas y elementos funerarios que alberga, merecen ser destacados los siguientes:

         Foto 13.- Panteón de la familia Marín. Procede de la sesión de terreno que el Ayuntamiento hiciese el 20 de octubre de 1930, a los herederos de don Diego Marín López, de un trozo de terreno para construir un panteón familiar, tras el fallecimiento de dicho señor el 10 de julio de ese mismo año. En el diseño destaca el alero de madera al estilo de los años 40 y 50 del siglo XX.
Voladizo de madera del panteón de los marines. 
         
Panteón de los Marines.

         Foto 14.- Panteón de González Marín. A la fecha del fallecimiento del artista cartameño, ocurrida el 31 de mayo de 1956, ya tenía concedido el terreno en propiedad por parte del Ayuntamiento, para en él construir un panteón que albergase sus restos y los de su familia; pero el imprevisto suceso y la necesidad de celebrar el funeral aquel mismo día ante la asistencia de una multitud de personalidades, se construyó un nicho de forma provisional, hasta convenir con las autoridades y familiares la forma definitiva en que se habría de disponer su enterramiento. Así consta en la documentación oficial, sin embargo en la mente de sus más allegados y personas de su confianza, estaba lo que personalmente les había expresado; que era su voluntad descansar en la Ermita de los Remedios. Por ello se esperó al mes de julio que regresase de Venezuela el yerno del rapsoda, don Pedro Morales, para iniciar los trámites ante el Obispado de traslado de los restos, o en su caso construir el panteón definitivo.


         Foto 15. Panteón familia Del Pino.

         Foto 16.- Sepultura de don Diego Salcedo Duran. Falleció en la ciudad de Málaga el 9 de marzo de 1935 con 75 años, sin dejar descendencia. El sepulcro se encuentra franqueado a ambos lados por piezas cubicas sobre las que descansa una esfera, siguiendo el mismo estilo decorativo de su casa de Paseo de Sancha, Málaga.
         Descendiente de una de las más antiguas familias de Cártama, don Diego Salcedo nació en Cártama en 1870, fue Diputado a Cortes por Málaga; Presidente del Liceo en 1905; Alcalde de Cártama en 1887; Alcalde de Málaga durante la dictadura de Primo de Rivera.




         Foto 17.- Nichos Franquistas. Junto al anterior se encuentran una serie de nichos fabricados en mayo de 1937, para alojar los restos de personas asesinadas durante periodo republicano, hoy alterados.
         


         Foto 18.- Junto al anteriormente descrito se encuentra el túmulo funerario de don José Jiménez Carvajal, fallecido el 4 de marzo de 1938 a la edad de 71 años, natural de Pizarra, se encontraba casado a esta fecha con doña Micaela Garrido Díaz, los cuales residían en la actual calle Juan Carlos I nº 46. Modesta construcción pero que en aquellos años destacó entre las existentes.
         


         Foto 19.- Panteón de la familia Cuevas. De estilo clásico greco-romano, puerta de medio punto con cancela en forja, fachada con columnas sobre pedestales adosados a la pared que soportan un frontón culminado con una cruz de piedra y a los lados del edificio dos pedestales a modo de cipos de abluciones. En el interior una hornacina que alberga una inmaculada, decorada al estilo barroco tardío con dos columnas a los lados que soportan un frontón partido para albergar una cruz. El edificio alberga los sepulcros del que fue Medico local don José Cuevas Fontalva y un Alcalde de Cártama, don Francisco Segovia Ruiz.
                                                         Foto 19. Panteón de los Cuevas.


     
         Foto 20.- Justo frente al anterior se encuentra el panteón que alberga la sepultura del que fue párroco de Cártama, don José María Almagro Vázquez (1914-1971). En el mismo edificio se encuentra la lápida de otro párroco de Cártama, don José Villegas Gemar, nacido en Archidona en 1863, fallecido en Cártama el 1º de mayo de 1935 a los 72 años de edad.
                                   



         Foto 21.- Panteón de los Pablo-Blanco.
         La construcción data de 1921 en que son trasladados a este lugar los restos de los titulares que aparecen en la lápida. De reducidas dimensiones, se encuentra este lugar cargado de historia, propiedad de la malagueña familia de los Creixell, debido al enlace de doña Remedios de Pablo-Blanco y Bauluz, con don José Creixell Olivella.
         En el mismo se encuentran:
         Don José de Pablo-Blanco y Salcedo. Comisario Ordenador Honorario de Marina, Caballero de las órdenes de San Juan de Jerusalén, Santo Sepulcro de Palestina, Isabel la Católica, y otras. Por Real Orden de 4 de enero de 1845 fue nombrado Cadete del Colegio General Militar, donde permaneció hasta que obtuvo a su solicitud licencia absoluta, que le fue concedida por S.M. el 3 de enero de 1847. Formó parte del sequito que recibió a la reina Isabel II a su llegada a Málaga en 1862.
         Como militar retirado y condecorado recibía desde 1868 una pensión anual de 700 escudos. Teniente Coronel de Artillería aprobado en la promoción de 1873, según expone el diario “La Correspondencia de España” fecha 24 de mayo de 1873. Obtuvo el grado de Capitán en 1875.
         Se distinguió en la guerra de Cuba, donde obtuvo varias medallas por su arrojo y valentía. Una vez regresado a España solicitó el ingreso en la Guardia Civil, lo que consiguió con el grado de Teniente Coronel. Falleció el 14 de enero de 1879.
         Doña Dolores Salcedo y Yegros. Fallecida el 15 de marzo de 1880, hija de don Rodrigo Salcedo y de doña Francisca de Yegros; descendiente de una de las familias más destacadas de Cártama; contrajo matrimonio el 28 de febrero de 1825, en el Sagrario de la Iglesia Catedral de Málaga, con don Juan de Dios de Pablo-Blanco, natural de Casarabonela, hijo de don Lucio de Pablo-Blanco y de doña Isabel de la Bandera.
         Nos consta que en 1847 residía esta familia en Madrid, donde don Juan de Dios de Pablo-Blanco fue uno de los redactores del periódico madrileño “El Heraldo”.
         Don Fernando de Pablo-Blanco y Bauluz. Del que sólo sabemos que falleció el 5 de junio de 1883.


        
          22.- La sepultura y lápida de don Juan de Dios Martín Amat, Teniente de la Guardia Civil en el puesto de Cártama, fallecido el 7 de enero de 1888 tras sufrir una caída por accidente de su caballo estando de servicio.


         Foto 23.- La segunda sepultura en antigüedad es la del Ilustre don José Alarcón Luján, fallecido el 14 de noviembre de 1902; Alcalde de Málaga en varias ocasiones, precursor y ejecutor de importantes cambios en la ciudad y diputado a Cortes.  Recibió durante su visita a Málaga al S.M. Alfonso XII y posteriormente fue designado para recibir en la misma visita a su hijo Alfonso XIII.
              

     


         Foto 24.- Doña Nazaría Castillo y Palomeque, fallecida el 15 de octubre de 1915.
                         



         Foto 25.- Doña Filomena García Ruiz, fallecida el 8 de enero de 1928 a la edad de 56 años a consecuencia de una tuberculosis; era natural de Vélez-Blanco, provincia de Almería, estaba casada con Tomás Moto Rufafa, los cuales residían en la Campiña.
                                         



          Foto 26.- Doña Isabel Guevara Cañamero, fallecida el 12 de febrero de 1929, con 62 años de edad, a consecuencia de una embolia; se encontraba viuda de Rafael Vargas García y residía en la calle de la Vera-Cruz (actual Juan Carlos I) nº 40.


                                      


         Como en casi todas las localidades, dentro de la historia de España, el episodio de la guerra civil deja su huella también en el cementerio de Cártama. Por ser más cercano en el tiempo aun hiere sensibilidades, pero hemos de ser objetivos y tratar el tema como acontecimiento histórico y no político.
         Obviamente los vestigios más visibles son los de los vencedores, en forma de las lápidas que se colocaron tras acabar el conflicto, al trasladar al cementerio los restos de los fallecidos durante periodo republicano, en las que se puede ver como curiosidad los epitafios típicos: “vilmente asesinado por las hordas marxistas”, “murió por Dios y por la patria” o “morir por Dios y por la patria equivale a lograr la inmortalidad”. Para algunos de estos fallecidos se mandó construir por parte del Ayuntamiento los nichos descritos en el número 17.
         Como suele ocurrir el bando perdedor no tuvo la oportunidad de recuperar a sus muertos para dar un enterramiento digno, en esto no hay distinciones entre malos y buenos, sino entre vencedores y vencidos. Los cuerpos de los ejecutados masivamente el día 9 de febrero de 1937, siguen a día de hoy en el mismo lugar en que fallecieron, en fosa común en el patio central, sobre la que en 2013 se colocó un monolito conmemorativo a modo de homenaje. 

           El listado de estas personas se encuentra en los archivos y apareció publicado por el investigador Sr. Ramos Hitos, en 2003; partiendo de este listado hemos tenido noticias de algunas personas más que aquí yacen, por diversas fuentes, tanto orales como escritas, así como las circunstancias de cada uno de ellos. Estos son:
         -Acosta Paniagua, Enrique; “La Chula.”
         -Baquero Martín, José; “Joselito.”
         -Bedoya Aranda, Antonio; “Pitoto”.
         -Berrocal García, José; “Gilito segundo”.
         -Botello Cortés, Sebastián.
         -Camuña Sánchez, Alonso, “Camuña”.
         -Cañamero Rincón, Diego, “Pique”.
         -Carrera Fernández, Juan, “Carrerilla”.
         -Conejo Valero, Antonio, “Carloto”.
         -Cordero Rueda, Manuel.
         -Cortés Plaza, Juan; “Laura”.
         -Díaz López, Antonio; “Chiquitín”.
         -Díaz Miranda, Miguel.
         -Gálvez Cañete, Juan; “Sereno”.
         -Gálvez García, Joaquín; “Rematabanda”.
         -García Bedoya, Juan; “Riquitrica”.
         -García Rojas, Pedro; “Pedro Rico”.
         -Gómez González, José; “Marquete”.
         -Guzmán, Antonio.
         -Henares Gálvez, Francisco; “vinagre”.
         -Heredia Doblas, Manuel (hijo); “Gilito”.
         -Heredia Martín, Sebastián (padre); “Gilito”.
         -Hidalgo López, Francisco.
         -Hidalgo López, José; “Velásquez”.
         -Hurtado Calero, Pedro; “Anafe”.
         -Jiménez Muñoz, Vicente; “Casellero”.
         -Lomeña Jiménez, Francisco; “Coino”.
         -López Díaz, Antonio; “Antoñato”.
         -López Marín, Francisco; “el diablo”.
         -López Rodríguez, Andrés; “Delgaino”.
         -Marín Moreno, Manuel; “Pingo”.
         -Marín Sánchez, Manuel (hijo); “Pingo”.
         -Martín Baquero, José; “Canastito”.
         -Martín Baquero, Julián; “Canastito”.
         -Martín García, Miguel; “Margoyo”.
         -Martín García, Natalio; “Bizco de Margoyo”.
         -Martín Roca, Antonio; “Trepamulé”.
         -Martín Sánchez, Antonio.
         -Martín Serrano, José; “Margoya”. –
         -Medina Pinazo, Miguel; “Tío de los Bigotes”.
         -Moncayo Sierra, José; “Listre”.
         -Moreno Bedoya, José; “Melele”.
         -Moya Guerrero, José; “Caminero”.
         -Muñoz Martín, Fernando; “Belmonte”.
         -Muñoz Martín, Antonio; “Belmonte”.
         -Orejuela Guerrero, Manuel; “Terrizo”.
         -Orejuela Guerrero, Miguel; “Manco de la Pintá”.
         -Orejuela Rueda, (..............).
         -Ortiz Plaza, Juan; “Mellizo”.
         -Pendón Triana, José; “Saltalinde”.
         -Pendón Triana, Manuel; “Saltalinde”.
         -Porras Díaz, Manuel; “Porrita”.
         -Postigo González, Juan; “Tiznao”.
         -Prieto Portales, Ignacio.
         -Prieto Portales, Manuel; “Manolillo el de Félix”.
         -Rebollo Reina, Antonio; “Guarrita
         -Rebollo Santos, Antonio.
         -Rebollo Santos, Rodrigo; “Rebollo”.
         -Reina Bedoya, Francisco; “Benito
         -Reina Muñoz, Benito; “Preñao”.
         -Rivas Domínguez, Antonio; “El Chico”.
         -Santos Guerrero, Antonio.
         -Santos Rodríguez, José; “El Santo”.
         -Serrano Marín, Francisco; “Puig”.
         -Vargas Bedoya, Fernando; “El de la Pandereta”.


         Foto 27.- En los años 80 siendo Alcalde de Cártama don José Escalona, se construyó un edificio de nichos sobre la fosa común, en la cual se reservó espacio para una lápida conmemorativa para otros fallecidos en la guerra civil pero en periodo republicano, naturales de Álora pero traídos a Cártama por las milicias cartameñas y fallecidos el 3 de septiembre de 1936. Estos son:
-          Rodrigo Díaz Calvo.
-          Alfonso Sánchez Navarro.
-          Javier Vázquez Hidalgo.
-          Antonio Márquez Trujillo.
-          Francisco Martín Aguilar.
-          Alfonso Fernández Aranda.
-          José Polo Reyes.
-          Andrés Polo García.
-          Juan Luque Gómez.
         Aunque nos consta que este día fallecieron más personas, posiblemente no figuran sus nombres en la lápida  porque en algún momento fue reclamado el traslado de los cuerpos por sus localidades de origen.





         Foto 28. La gran orza de barro cocido que existe a la entrada del recinto también su historia, ya que llegó a este lugar en 1964, procedente de la calle compas, donde se encontraba a las puertas del arresto municipal junto con una cruz de madera colgada de la pared bajo un pequeño tejado, formando un rincón típico religioso, que se convertía en atípico con la garita para el guarda del arresto municipal. Todo ello derruido durante las obras de reforma del patio de la iglesia y construcción de la capilla de la Virgen dentro de la iglesia, cuyos escombros y sombras sobre la pared se pueden apreciar en la fotografía adjunta.





         Fotos 29. También merecen ser catalogadas entre los hitos históricos de este lugar, las cruces de forja que culminan los distintos puntos, todas fabricadas a finales del siglo XIX y principios del XX, en unos tiempos en que se trabajaba el hierro a fragua y yunque.








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